He visto a Porter cuatro veces en la vida y tres han sido este año.

El Lunario es ideal para algo íntimo pero no necesariamente calmado, me parece que es como un Cuervo Salón pero con más clase. He de contarles que los tiempos de la Ciudad de México son muy diferentes de los de Querétaro. El boleto decía que el evento empezaba a las nueve de la noche, acá eso quiere decir que si bien nos va, la banda telonera empezará a tocar como por ahí de las diez de la noche y si bien nos va la banda principal toca como a las once y media. En la CDMX esto no pasa, si dice que a las nueve es a las nueve y eso no lo consideramos tanto.

Eran las nueve cero seis, íbamos subiendo las escaleras y Baltazar ya estaba en medio de su primera canción, el lugar se veía repleto. El Lunario es engañoso, parecía que estaba llenísimo, pero encontramos buen lugar y además estábamos muy cómodos, nada apretados, no empujones, lo que sí mucho calor, pero eso formó parte del ambiente de toda la noche.

No importa si ya has escuchado a Baltazar, verlos en vivo te cambia la perspectiva. Tienen una atmósfera mística/misteriosa, que te acaba de envolver con su juego de luces en el escenario. Mientras las voces suenan en volúmenes altos, entras en una especie de trance que te llevan a entender sus canciones de una manera más profunda. La gente a mi alrededor cantaba las canciones con el alma, enserio, no pensé que un grupo tan “nuevo” tuviera fans tan apasionados, parece que los conocen de años. Sin duda, Baltazar creó el mood adecuado pre-Porter.

Puedo detallarles el setlist de esa noche o podría hacer una comparación de shows, pero no, me voy a ir por otra parte. Ver a Porter en el Lunario fue como un parteaguas, no sé si para todos haya sido igual, pero para mí lo fue. Fue un viaje, como si fuera una línea del tiempo. Nos subieron a su Atemahawke para ver Donde los Ponys Pastan y después nos bajaron para conocer a Moctezuma. Fue llevarnos al pasado para enseñarnos el presente y que podamos entender el futuro de la banda. Claro que también nos volaron la cabeza con su escenografía, el incienso, sus outfits, las luces, burbujas y sobre todo los invitados especiales.

Paola Vergara nos hipnotizó con su voz cantando “Hansel y Gretel” y la sorpresa de la noche fue cuando un enmascarado subió con su penacho al escenario a cantar “Huitzil”. La energía fue impresionante, la intro de la canción se alargó de más… Parecía una ceremonia prehispánica real. Muchos gritaban de la emoción de saber quién era el personaje nuevo, otros no podían descifrarlo, entre que sabían y no, el Lunario bailaba con las ganas de que ese momento no se acabara pronto. Poco antes de finalizar la canción, se subió la máscara y los gritos sonaron más fuerte, Ruben Albarrán era el séptimo en el escenario.

David Velasco nos dio las gracias por mantener vivo a Porter, también nos contó que cuando era pequeño soñaba con poder cantar a lado de Rubén y que hoy materializaba ese gran sueño. “No dejen de soñar” –nos gritó al último, hicieron su reverencia y salieron del escenario. Fue un concierto emotivo, lleno de texturas, colores y voces que nos hicieron bailar, cantar y sudar.

 

Gracias Baltazar, Gracias Porter, por hacer este concierto un verdadero viaje astral.

– Nh

 
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