Que nadie me pregunte cómo me enteré que the Flaming Lips son una honra e insignia para el estado de Oklahoma[1]. La canción “Do you realize??”fue adoptada como su canción de rock oficial en el 2009. Es decir que está al nivel de su himno oficial, ¿acaso también la enseñan en sus primarias? ¿De forma ritual, cada lunes en las escuelas públicas de Oklahoma podríamos ver filas y grupos de niños concluyendo a capella “Do you reallize that every one you know someday will die?” Parece ser que cada estado en el “gabacho-gacho” le gusta representarse en muchos galardones y de hacerse enorgullecer por algo, aunque no son los únicos, ¿cierto? Luego encontré un libro cuyo título me hizo pensar que tal vez sí es literatura básica en sus escuelas: “Staring at Sound: the true story of Oklahoma´s Faboulous Flaming Lips” de Jim DeRogatis. Diez años antes de su galardón en su estado natal, en el 99′ publican otro álbum consagrado: “Soft Bulletin”. Nos cuenta el libro que Wane Coyne (vocalista de la susodicha agrupación) adjuntó un ensayo a cada álbum que enviaban a los críticos, a quienes se tiene la costumbre de enviar copias antes de lanzar oficialmente el material. Similar al sonido de un switch y con la misma fuerza que antepone un antes y un después, algo hizo clic en la mente de Coyne:

Finalmente se nos ocurrió que no somos intérpretes, somos artistas de estudio… no digo esto de forma pomposa a lo que me refiero es, si alguien me preguntara qué instrumento toco, diría que el estudio de grabación.[2]

Resta la pregunta: ¿de qué se trata esta diferencia entre intérpretes y artistas de estudio?

A muy grandes rasgos (y sin pretender decirlo con una precisión histórica) durante el siglo XX existió (más de) una progresiva y acelerada transformación respecto a la forma y uso del “usuario” con la tecnología. Pasando de una etapa analógica a una digital, y de la misma forma en la que los teléfonos o las computadoras fueron creciendo en tamaño y aumentando en potencia; también, primero los artefactos de grabación, y luego los estudios fueron haciendo igual hasta caber en la actualidad en un rectángulo de 6×7 pulgadas llamado “smartphone”: lo de “smart” se lo concedo a regañadientes, de “phone” sólo un .1%.

El “Soft Bulletin” pertenece a una etapa digital, y sus autores admiten haber logrado un sonido tan particular debido a que pudieron grabar y mezclar tantas veces, de tantas formas, e incluyendo tantas “capas” de sonido como podían. Esto debido a que se habían librado de un obstáculo que sí aparece en su contraparte analógica: pistas de audio y cintas de grabación limitadas. Viéndolo así y en contraste, parece que haber grabado en la primer etapa es como jugar “Contra”, con una vida y en modo difícil.

El fonoautógrafo, el primer aparato capaz de “esculpir” ondas de sonido en algún material físico se patentó en 1857. El fonógrafo, el primer aparato en reproducir un sonido que ha sido grabado, lo fue en 1877. La ocurrencia de Wane Coyne no tiene patente, pero ya vimos que se encuentra más o menos a siglo y medio de distancia. Eso hace pensar: es una idea interesante, pero no es precisamente una idea inédita.

Eran los 70´s y al parecer si tenías algo que ver con el rock, tenías algo que ver con la cocaína. David Bowie no fue una excepción, sino un paradigma. Para “limpiarse”, cuenta que cambió de ciudad… y de entre todas eligió el punto focal de la heroína en Europa de la época: el Berlín dividido. Durante esos años conoce a Brian Eno, quien co-produce (junto a Tony  Visconti) el primer álbum de la llamada “trilogía de Berlín” titulado “Low” (1977) que, aunque no tan conocido como otros, sí es uno de sus más consagrados debido a la experimentación con sonidos, digamos más “alienígenas” para el rock en esa época: la electrónica, lo ambiental y el krautrock[3] .Adelantémonos a una entrevista en el 87´ para regresar al 77′. Bowie declara que una de las ideas más importantes que aprendió de Brian Eno fue el de usar el estudio de grabación como un instrumento (musical): no habría que hacerse la ilusión de ir a grabar con material musical ya consolidado; el proceso creativo también, y muy importantemente, ocurre en y por el estudio de grabación mismo. Esto también quiere decir que el sonido (sus texturas, sus matices, su juego estereofónico, la espacialidad que proyecta: su riqueza conservada en los detalles de cada armónico grabado) de cualquier pieza musical grabada resulta irrepetible. Cuando somos afortunados y escuchamos a un músico interpretar su música “en vivo”, escuchamos precisamente eso: la mera interpretación de algo irrepetible.

Bien, que Bowie transformara su sonido en su “Low” fue una idea interesante, pero tampoco fue precisamente una idea inédita. Ya había sucedido, por ejemplo en su “Young Americans”, que logrando una especie de “soul plástico”, se convirtió por un momento en el hombre negro más pálido de la ciudad. Esa es una de las razones por la cuales es conocido como “el hombre camaleón” y una de las razones por las cuales suele resultar un músico bastante atractivo. Una objeción: un “soul plástico” es una idea interesante, pero no fue precisamente una idea inédita. También la tuvieron The  Beatles, aunque en un sentido diferente. A Bowie  se le ocurrió respecto a la música en sí misma, a los segundos respecto a su contraparte plástica: el álbum.

Nuestro supuesto fan acérrimo, con aires de victoria exclama: “¿lo ven? Con los Beatles comenzó todo”. A lo que me agrada responder: esa fue una idea interesante, aunque no precisamente inédita…

Fuentes

  • thefutureheart.com/wc1999essay/ [Carta de WaneCoyne a los críticos]
  • youtube.com/watch?v=IhaRvqI0nHk&t=967s [David Bowie sobre Brian Eno]

Misæl

[1]F en.wikipedia.org/wiki/List_of_U.S._state_songs#State_songs

[2]Aquí completoF: https://thefutureheart.com/wc1999essay/

[3] Una forma de denominar a grupos “experimentales” (no sé qué tanto habrán tenido ellos en mente hacer lo que hicieron por las ganas de “ser experimentales”) de Alemania del este, de alrededor de los 70´s. Lo que sí es que, a juzgar por lo que he escuchado (y en diferente medida con cada grupo), no les parece importar mucho diversas convenciones de cómo componer música: ni respecto a lo comercial, ni respecto a la tradición. Ejemplos: Kraftwerk, Neu!, Can, Ash Ra Tempel…