De cinco años para acá he estado un poco desconectada de las nuevas propuestas musicales que el mundo ofrece. Poco sé de las bandas nuevas que andan sonando y que están en los top charts de popularidad. Me he dedicado a escuchar mis bandas viejitas favoritas, eso sí, no me pierdo las nuevas rolas que éstas lanzan al mercado. Creo que la música está sufriendo una transformación que no me agrada en absoluto, los nuevos íconos musicales me parecen poco relevantes, aunque hay que destacar que sí hay nuevos talentos (a veces bien escondiditos) que vale la pena escuchar y apoyar, no todo es música plástica y desechable hecha con pro tools de la cual no nos acordaremos en diez años (o menos).

Navegando por los canales de videos, llegó a mis oídos la música de Turbogeist, una banda que tiene por lema no compres nuestra música, mejor ven a vernos tocar en vivo. Guitarras ruidosas, una batería violenta y gritos desenfrenados son el sello de esta banda de power pop/trash metal que vienen a recordarme que los gritos enfurecidos no solo se escuchaban en la adolescencia.

De un video de rock n’roll, pasé a esta banda por la sugerencia de youtube, ¿qué demonios relaciona a esta banda con I just wanna make love to you tocada por los Stones? Veo el video, bastante chistoso, y el vocalista tiene unos labios gruesos que se parecen a los de alguien. Tambores sonando…el vocalista de Turbogeist es James, alias Jimmy, Jagger. Ajá, es de la rock royalty, es el hijo del enérgico Mick Jagger.

Esta joven banda londinense se abre camino por sí sola, sin la ayuda de la fama de un padre rockstar, no tienen un contrato con alguna disquera, suben su música en el blog de la banda y reparten flyers para que los dudes acudan a sus gigs. Se presentan en bares pequeños de Londres y salen a escena con shorts que me hacen recordar a Beavis and Butthead y a las series juveniles inglesas como Skins o My Mad Fat Diary.

Hacen lo que les gusta, no tienen que complacer los exigentes y ridículos parámetros de la industria y se percibe la carga de energía en sus canciones. Me transportaron por el tiempo, cuando quería dejar la secundaria, tirarle los cuadernos en la cara al engreído maestro de química y gritarle al mundo ¡al carajo, formaré mi banda y me iré de gira en una van!, Alien Girl suena a mis tardes tirada en la cama escuchando los gritos de mis bandas favoritas y soñando con una vida llena de música.

– Romi TO

Fotografía: Alessandro Bergonzoni