Jueves, 1:30pm.

Es evidente que mis tenis deportivos no combinan con mi atuendo formal y oficinista, pero he comprobado que caminar las calles a esta hora es algo que requiere el uso de calzado deportivo.

Tomo mi cámara, mis audífonos y mi credencial para poder abandonar el Corporativo por un rato. Por alguna razón desde la mañana sabía qué álbum me iba acompañar: Crimen Sonoro de Troker, belleza.

Faltan unos 500 metros para llegar a mi auto cuando me doy cuenta que las llaves se encuentran en la comodidad del segundo cajón de mi escritorio, nice. ¿Qué hago, regreso por las llaves? ¿Regreso y ya no salgo? Fucking calor, no puedo pensar.

Al final decido por transporte público, la X-110 será. Después de un corto pero ameno recorrido llego a mi destino, preparo la cámara para que esté lista cuando mi ojo localice la siguiente “presa”. Paso fuera de un Banco, alguien va saliendo y me dan ganas de hacer una foto pero la paranoia ciudadana me invade, levanto la mirada y veo las cámaras de seguridad: quizá sea un poco sospechoso sacar fotografías a la gente que sale de un Banco, apresuro el paso.

El calor me aletarga, en mis oídos suena Principe Charro, me encuentro entre un grupo heterogéneo de individuos que esperan el cambio de luces en el semáforo. No levanto mi cámara, sólo me dejo llevar formando parte de una comunidad que será disuelta en diez segundos.

Pasando el semáforo camino hacia el lado izquierdo, le doy la vuelta a toda la cuadra y nada, siento que esta breve excursión ha sido infructuosa. ¿Será el calor? ¿O simplemente estoy estancado creativamente? Llego a la parada del camión, pasa la X para llevarme de vuelta, pero por alguna razón no me muevo: elijo captar con mi cámara un poco de lo que sucede aquí, a esta hora desde este punto de vista. Los minutos pasan, la gente viene y va, me sintetizo con mi alrededor.

Va la segunda vuelta del álbum, sé que fue la elección adecuada mas fallo en entender por qué. Estos dudes de Troker andan de gira en algún lugar de Europa, yo por el contrario me encuentro en el transporte público de la ciudad de Querétaro. Sin embargo la sensación de unión es evidente. ¿Será que el ser humano siembra su esencia a donde quiera que va? ¿Es eso lo que trato de hacer con mi proyecto? ¿Plasmar la esencia de los individuos que componen mi sociedad? ¿Verme a través de las demás personas? No sé, a pesar del calor y que mi inspiración fotográfica no está en punto, siento que esta caminata al lado de Troker me enseñó algo, ahora sólo tengo que buscar la respuesta en mi inconsciente.

– Deschannel