Es evidente que las cosas en el país no marchan bien. Despierto el lunes cinco de junio con la noticia de que el PRI ha vuelto a “ganar” otra elección y que el Estado de México, tierra que me vio nacer, continuará operando de manera corrupta, impune y violentando los derechos de quien se atraviese, tal como lo ha venido haciendo desde hace más de 70 años.

En México no hay cifras exactas de cuántas personas han desaparecido debido a que las autoridades han borrado pruebas y han obstaculizado el esclarecimiento de hechos, esto con el afán de proteger a los grupos de poder inmiscuidos en la delincuencia organizada. El Observatorio Nacional Ciudadano elaboró un reporte en el que plasmaron que alrededor de 26 mil personas están desaparecidas y se desconoce por completo las causas de su desaparición. El reporte arroja que el Estado de México, la Ciudad de México y Veracruz, son las entidades donde se concentra casi la mitad de todos los casos registrados. Tan solo en el Estado de México en lo que va del año se ha reportado la desaparición de 59 mujeres y se ha confirmado el asesinato de 56; la Comisión Nacional para Prevenir y Erradicar la Violencia contra las Mujeres, también conocida por sus siglas CONAVIM, informó que del año 2005 al 2014 desaparecieron 4 mil mujeres, y por si eso resultara poco, en Ecatepec es donde la vida de la mujer no vale en absoluto, pues en 9 años los feminicidios subieron al 140% y a las denuncias se les ha dado el famoso “carpetazo”.

Yo te pregunto, después de leer esto ¿te sientes seguro de salir a caminar a la calle?, si tú desapareces ¿la autoridad te va a buscar y, sobre todo, sancionará a la persona que te privó de tu libertad? Escuchamos las cifras pero las vemos tan lejanas a nosotros y eso es lo que ha ido dañando a nuestra sociedad: la indiferencia, la apatía y, lo que es peor, creer que no podemos cambiar nada.

El año pasado Roger Waters, fundador de la legendaria banda Pink Floyd vino a México y pude ir a dos de sus tres conciertos. La primera vez que vi a Roger fue impactante y cuando escuché el mensaje que dirigió a Peña Nieto no pude evitar soltar una lágrima y sentir un nudo de impotencia en la garganta. Hoy su mensaje ha sonado nuevamente fuerte en mi mente “toda vida es sagrada” y nadie nunca debería experimentar la tragedia que es no saber dónde están sus hijos, padres, hermanos… Waters hizo mención que el pueblo está listo para un nuevo comienzo y en verdad nos merecemos un nuevo comienzo donde toda vida sea respetada y no desaparezcan más personas. Así como también merecemos que todos los chicos desaparecidos sean traídos de vuelta a casa.

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