Digamos que se me da por coleccionar tickets: de conciertos, boletos de avión, de museos, de entradas al cine, de festivales, de lo que sea.

Tengo una caja llena de recuerdos en forma de tickets de papel, los recolecto desde que tengo memoria, pero aún más desde hace cuatro años. No sé cómo empezó todo pero recuerdo que guardo el boleto si el lugar me ha gustado, si tuve  una experiencia grata, y sobre todo, si después de salir de ahí, algo en mí había cambiado. Mis perspectivas, mis sueños, mis miedos, las personas con las que compartía mi vida, si yo misma salía de ese lugar conociéndome aún más y lo que quería que fuera mi vida

Me gusta creer que tengo en esa caja, tickets hacia el paraíso, me regresan a puntos clave de mi historia que me hace saber de dónde vengo, dónde estoy y hacia dónde voy.

Escuché esta canción hace unos días, y una frase en esta me hizo ruido:

We are not the same”

Existen sucesos, experiencias, vivencias, como quieran llamarlos, que te cambian,  quizás no completamente pero sí pequeñas partes de ti, o los ojos con los que ves las cosas. Esos tickets significan para mí un antes y un después.

Cuando olvido lo que me ha traído a ser la persona que soy hasta ahora, abro esa caja, y vuelvo a los lugares que alguna vez amé: El cielo sobre el Océano Pacífico, el museo de arte moderno de Nueva York, Notre Dame, el concierto de Mumford and Sons, el tren a Montreal, la estación en donde vivía en Toronto, el boleto de camión para regresar a casa, la película que vi en nuestra última cita, el largo camino que me ha traído hasta aquí.

Para bien o para mal, guardo todo aquello que me cambió, como estos tickets como esta canción.

-poly