Me levanto temprano, desayuno con mi chica. Limpio la cocina, le doy de comer a las doggas y al gato, me baño. Salgo a caminar mientras el aire aún es fresco, voy a leer a alguna plaza, con mi cámara o teléfono tomo un par de pics matutinas, observo la vida pasar.

Voy al mercado a comprar los alimentos del día, memorizo los precios del huevo, pollo y jitomates, voy aprendiendo qué lugares tienen la fruta y lechuga más frescas, escucho conversaciones sobre colegiaturas, futbol, y a la chismosa del mercado.

Regreso a casa, riego las plantas, tiendo la cama, juego un rato con Miles (mi gato), lavo un poco de ropa, aprendo nuevas cosas en libros, blogs, videos; tomo mi cuaderno y dejo que mis ideas bajen en forma de tinta. Me tomo mi tiempo cocinando, comiendo, lavando trastes, preparando y bebiendo mi té vespertino.

Más tarde veo algún capítulo de una serie olvidada, otros días soy más aventurero y dejo que Netflix me recomiende alguna película o documental que ganó todos los premios de algún festival en Yugoslavia. Leo un poco, escribo un poco más, salgo al mundo de nuevo, enciendo un cigarrillo y camino por calles desconocidas.

Por la noche ya de regreso en casa espero a que llegue mi chica de trabajar, preparamos la cena juntos, platicamos de nuestro día, alimentamos a nuestras mascotas, limpiamos la cocina, le doy un beso y nos vamos a dormir.

– Deschannel