Un día vas caminando solo por la ciudad.

Al otro vas a una fiesta, bebes unos tragos y un sabor amargo se va disolviendo debajo de tu lengua.

Entre todo ese movimiento, encuentras a alguien con quisieras compartir cada momento, inclusive hasta los más absurdos.

Encuentras a esa persona con quien compartirías la última rebanada de pizza, la cuenta de Netflix y hasta tu rola preferida.

Después sin darte cuenta, ya han recorrido toda la ciudad, comen helado a las 4 de la mañana, beben y bailan toda la noche, estallan entre risas y besos sabor tutifruti. Suben escaleras y caminan por puentes (quisieran volar). Y justo antes de dar el último salto.

Despiertas… de fondo suena “Hola” de Sugus (una banda de Buenos Aires, Argentina de quien se sabe muy poco). Después de un rato te das cuenta que solo fue un sueño. Que aún sigues en la fiesta y que te encuentras solo.

Después de todo, el efecto de los ácidos ya había terminado.