“Odio el calor de esta casa. Siento que hasta las tetas me sudan”

Casi escupo sobre el mantel bordado a mano de Camelia, y su risotada manchada de labial rojo no ayudó a contenerme.

Me gustaría visitarla más seguido. Camelia tiene los ojos castaños tan cargados de azúcar moreno, como el café cubano que siempre me prepara recién llego a su casa. Me cuenta de su vida en Miami, de su perrita Pupi y sus travesías en el Barrio y de sus múltiples amores y ex maridos. Al fondo normalmente suena un buen son de Compay Segundo, Benny Moré y su Banda Gigante,y de vez en cuando alguna salsa mediocre de Chayanne. Jamás me he atrevido a decirle que Chayanne me parece terrible, porque ella lo baila tan a gusto mientras prepara los tostones entre los cacharros de la cocina, que es hermoso.

Pero cuando Camelia por fin se sienta a la mesa y sus manos abrazan la taza de café, el azúcar de su mirada se convierte en sal, y sé que ahora es cuando va a recordar su vida en Cuba.

Esa tarde en particular, sonaba “Sodade” cantada en la voz descomunal de Cesaria Evora. Camelia me contó sobre la vieja hacienda que ella y sus hermanas atravesaban corriendo para alcanzar la gua gua que la llevaría en unas horitas hasta la ciudad. Recordó que un café de la Habana, el Che le enmarañó los cabellos para decirle que era una niña muy guapa.

Medio se acordaba de las conversaciones a escondidas entre “el capitán y Papi”, ella les preparaba café o les llevaba unas cacháncharas, siempre rápido, porque le daba nervio enterarse de lo que hablaban.

Y con la sal ya derramada sobre las arrugas de su cara y con el retumbar de su propia sodade, Camelia me contó sobre la gente que se escondía en su habitación y las joyas que Mami tuvo que regalar para que no los llevaran a cuestionar, un año antes de huir rumbo a Miami. La canción de Cesaria Evora sonó muchas veces en esa plática, no sé si en su viejo reproductor o en mi cabeza. A pesar de tantos recuerdos, Camelia es Camelia, y su sonrisa siempre es roja. Me gustaría visitarla más seguido.

¿Alguna vez haz tomado un café con sabor a sal? ¿A qué sonaba?

-Simona Elliot