La carretera era preciosa, el paisaje se pintaba de mis colores favoritos y este aire nuevecito me ponía la sonrisa tranquila y satisfecha.

Después de instalarme salí a caminar un rato, me sorprendía que el año estaba por terminar y yo seguía aferrada a tantas cosas. Hubo pensamientos en mi cabeza que sonaban abrumadores: que si no encuentro como estar bien conmigo, que si el dinero, que si la escuela, que si Alan.

Entré en un callejón precioso y me senté, por inercia, en una banquita que estaba frente a un café. Estaba tan cansada de mente y cuerpo que necesitaba un respiro. La iluminación del lugar calló mis pensamientos. De pronto me sentí de vuelta en mi ciudad favorita, el sentimiento de paz y tranquilidad me inundó. Me puse los audífonos y cerré los ojos.

Siempre he querido que me dediquen esta canción, la música comenzó a llenarme todito el cuerpo de ganas de nunca volver a casa. Los pensamientos que hace unos minutos me abrumaban, ahora eran tontos y no tenían peso. Me permití abrir los ojos con miedo de ya no sentirme igual pero, sorprendentemente, no fue así.

Zacatecas tiene esta magia que me estaba llenando de la misma manera como lo hace París. Combinaba a la perfección con la canción. No entendía qué pasaba, pero estaba totalmente agradecida, me daba cuenta que basta sacarse de la cabeza todas esas piedritas que solo estorban, que debemos observar a nuestro alrededor, ponernos los audífonos y permitirnos sentir.

La canción elegida era la correcta, y esta vez regresé a la habitación y, aunque era de hotel, me hacía sentir comodísima. El trayecto de vuelta lo pasé pensando en lo mucho que mi futuro me emocionaba y no en lo que abrumaba mi presente. Me recosté, tarareé una vez más la canción y dormí como nunca. Es la primera vez que no necesito mi propia habitación para poder sentirme en casa, protegida y gozando.

Todo el viaje me dediqué a tomar fotos, a sentir cada lugarcito que visitábamos, escogí este disco para cuando vea los rollos revelados. Volví a casa más contenta y renovada que nunca pero, sobre todo, más consciente. Todo lo que sentimos es decisión nuestra y la música es la mejor compañía y salvavidas. Puede hacer de un lugar tú favorito.

Me dediqué la canción, no necesitaba que alguien más lo hiciera, era mi canción perfecta para el sentimiento perfecto.

– Aimée