Antes que nada quiero que sepas que; me encantaría decirte tantas cosas, pero una de las más importantes: que me perdones por no demostrarte cada día la importancia que tienes para mí y lo muchísimo que te amo. Conservo la mejor imagen de ti.

Quiero agradecerte por todas esas fotografías que guardas mías desde niña hasta mis mejores logros; como mi primer partido de Roller Derby, ganamos y yo estaba feliz.
Recuerdo a mi padre así como ese hombre que me enseñó a resolver problemas de matemáticas en la tarea. Y que, aunque tú no lo sabías; a la vez me enseñaste a cómo resolver los problemas de la vida. Me diste fuerza.

Siempre me pareciste la persona más simpática del mundo; te ocupabas de hacernos reír todo el tiempo y comprarnos los dulces más deliciosos de la tienda a mí y a mis hermanas. Preguntabas si había comido ya; y si no me hacías esa pechuga de pollo asada tan deliciosa que era mi comida favorita cuando era niña.

Me encanta crear el escenario en mi mente donde estamos los tres: mamá tú y yo en la sala. Y ahí estamos, sonrientes y cansados; escuchando ese disco que era nuestro favorito: El primer instinto de Jaguares. Al escuchar sus conversaciones; yo no comprendía nada, pero me encantaba estar con ustedes, – “vida de adultos” pensaba.

Mi parte favorita de ese escenario; es donde estamos jugando y tú comienzas a hacer esa voz tenebrosa de monstruo que tanto me emocionaba: – ¡Aaaaaarrrrrg! Soy la Garra Siniestra y vine por Annie ¡Arrrrrg! -. Comenzabas a perseguirme por toda la casa y cuando me atrapabas: ¡Boom! me llenabas de un ataque incontenible de cosquillas hasta que me doliera la panza. Mamá nos observaba desde el sillón y a veces también ella moría de la risa. Creo que ese fue mi juego favorito de monstruos en la vida.

Al escribir todo esto; soy capaz de pensar tantas cosas, se dibujan los recuerdos una y otra vez en mi mente. A ratos, algunos recuerdos tristes me persiguen como si trataran de invadirme. Pero con el tiempo uno aprende a controlar un poco más sus pensamientos; lo cierto es que cada día me sorprendes más, siempre has sido la persona más amabilísima y que tiene una sonrisa para todos.

Te he escrito tantos textos sin entregar, (alguna vez publicaron uno y no fui capaz de llegar a leerlo porque sabría que me caería a pedazos).
Como última cosa tan sólo de este escrito, me gustaría que supieras que siempre te recordé con una canción de El Primer Instinto; y tu presencia se ha vuelto más fuerte cuando la escucho ahora.

No importa la canción número 17 de ese álbum de Jaguares que merece ser escuchado por todo el mundo. Una canción que describe perfectamente nuestra relación; un amor enormísimo pero que realmente nunca ha estado unido físicamente. Pero no importa. Lo que importa: – es volar juntos -…

 

– Space Oddity