¿Quién diría que después de un par de cervezas, con la razón un poco nublada, uno toma las mejores decisiones de su vida?

Esta canción me regresa a ese momento justo cuando el sueño empezó a transformarse en algo palpable. Todo comenzó un martes por la tarde, salí con dos de mis amigas al centro a tomar unas cervezas, culpando al calor de nuestro antojo a principio de semana. Platicamos de miles de cosas: de nuestras expectativas del futuro, viejos recuerdos, anécdotas de los últimos días, nuestros miedos, decepciones amorosas, en fin sobre todo lo que nos acontecía ese día.

Las horas pasaron rápidamente y una de mis amigas tuvo que irse, las estrellas ya estaban sobre nosotros y al día siguiente había clases pero Gemma y yo queríamos tomarnos una última antes de partir a casa. Seguimos platicando sobre nuestros sueños, lo que queríamos hacer pero no conseguíamos el valor necesario para hacerlo y una cosa llevó a la otra. Terminé por decirle que me quería ir el verano a algún lado y conocer otra parte del mundo, ella me dijo que siempre deseó ir a Chile, empezamos a dialogar sobre el tema y una conexión real ocurrió en ese instante.

Una cerveza después y esa conexión sugirieron una idea, algo aventada, espontánea, casi loca. Esa noche nació la decisión de irnos de viaje a Latinoamérica este verano.  Y amigos es un hecho, el sueño se está cumpliendo.

Esa noche cuando llegué a casa a escribir lo que acababa de pasar, no lo creía, aún no lo creo pero estoy feliz, muy feliz de que por fin uno de mis más grandes anhelos esté sucediendo.  Si bien no se qué vendrá, tengo muchos miedos, pero este viaje es para superarlos todos, para probarme a mí misma que si realmente deseo algo puedo lograrlo y qué mejor que hacer esta travesía con una de mis mejores amigas.