Ella es Claudia, es una mujer de la cual me atrevería siquiera hablar a fondo, yo no sé realmente nada de su vida, ni ella de la mía. Esta fotografía nació cuando estaba en la parada de autobús en casa de mi madre, iba a mi primer entrenamiento de patinaje artístico, pero eso no importa ahora. Ahora importa que, Claudia es una chica de rostro bonito, ha vivido desde que tengo memoria, a la vuelta de la casa de mi madre. Tiene unas hermanas que, a diferencia de ella, las chicas son hermosas y de cuerpo perfecto, como la sociedad dice. Ella tuvo un bebé hace tiempo, ahí estaba ella, cuidándolo, llevándolo en domingo por la tarde a jugar al parque, donde los árboles de jacarandas tiran hojas como si tuvieran prisa de llevarse la primavera, como si quisieran que terminara pronto el calor que agota el paso de las personas, como si Claudia tuviera que llevar de prisa a su hijo al parque.

A su lado, había un perro, un humano, parecía más bien como su pareja, yo no sé si será el padre, si sí o no qué tendría de malo, nada pienso yo.
Al editar la fotografía, le paso varias veces todos los pinceles posibles, me gusta en blanco y negro, me gustan los colores, pero el cielo está todo gris, pero qué puedo hacer yo si así estaba el cielo, así estaba el día, así estaba Claudia, así estaba yo. Me gustaba cálida, fría, azul, saturada, mil formas de arreglar una foto, ojalá así se pudiera arreglar uno mismo, con su imagen, con el corazón, con la vida, con la vida en pareja. Veo esta escena y me veo a mí misma reflejada en el cristal junto al asiento donde uno espera el bus, o bien, donde uno ve cómo la vida le pasa por en frente, por encima, otros que creen que está por debajo de ellos, u otros valientes que no se les pasa porque la tienen en sus manos, bien agarrada. Veo esta escena y me digo a mí misma, o tal vez me lamento o me culpo, o lo que sea pero es sobre cómo extraño su ausencia, me veo rara sin él a un lado, con su calor corporal, con su aliento, con los besos que casi no nos damos, pero que nos encantaría darnos. ¿Por qué las relaciones son tan complejas? ¿Por qué no estoy con Sergio en este momento? ¿Por qué Claudia lloraba y se veía tan gris azulado? No tengo respuesta para esto, apenas conozco mi existencia como humano, apenas alcanzo a comprenderla.

Lortia me dijo algo esta noche, “usted ni nadie vivirán felices si van por ahí terminando las relaciones, en busca de algo mejor, menos enfermo, problemas habrá en todos lados, usted decide dónde se siente mejor, la gente discute cuando se es tan cercano, tan íntimo, y hasta les gusta pelear, en cambio, algo nuevo será un poco suave al principio, así que no se aleje de donde está, porque al final, lo nuevo la llevará justo a donde está ahora”.

Todo el día escuché una y otra vez, “it’s terrible love and I’m walking with spiders”.

The National, una de esas bandas que no puedes perderte por nada, siempre que los escucho, me dejan algo, me dejan todo. Y sí, a veces el amor es terrible, parece que caminas con arañas y te enredas todo el tiempo, pero de eso se trata, ¿qué tanto está Ana y tú, y todos, dispuestos a caminar con el terrible amor para obtener apenas un poco de placer y felicidad? Ahora, yo seguiré caminando…

– Space Oddity