Lenguas neón deshaciendo los oídos, oleadas eléctricas derritiendo la conciencia, jóvenes cuerpos estremecidos por los suspiros del futuro, transformados en lentos y envolventes cantos de sirenas de anuncio de refresco. Dilatadas pupilas, chorreantes ojos de ácidas promesas galácticas, de míticos héroes, todo envuelto en las más reflectantes y llamativas gafas.

Recuerdos de aquel nocturno ritual, de evocación futurista de metálicos y brillantes discos, férrea forma escurriendo de las yemas de los dedos, monedas cayendo en secretos contenedores de la misma fría y metálica composición, su agudo cántico iniciaba el viaje. Esta vez no, no hay arcadias, solo hay que reproducir el video en la pantalla.

Las máquinas despiertan, y cantan con voces de niñas asiáticas, ávidas de amor, atrapadas en espirales de tormentas sentimentales adolescentes. Comienzan a reproducir imágenes y sonidos de aquel añorado futuro.

¿Vapor Wave, un idílico sueño que a través de la distorsión del pasado, intenta solucionar los errores del futuro? No importa la suave brisa de un sueño en la capital del neón, nubla todo lo que no sea ver aparadores y viajar en convertibles de colores pastel.

– Mostrencat