Las semanas se convirtieron en meses y los meses en años. Cada minuto a tu lado se sentía como un segundo y estar contigo era la hora que esperaba con más ansias durante todo mi día. Como sabías que me encantaba tener noticias tuyas, me enviabas mensajes o imágenes divertidas a mi celular. Tener una noticia tuya me hacía sentir viva, que le importaba a alguien, aparte de mis padres, claro está.

Esa sensación de que alguien más piensa en ti y se toma el tiempo de buscarte, llamarte y hacerte pasar un buen rato, es de las experiencias más placenteras que he experimentado a lo largo de mi vida. Saber que te importaba, que estabas ahí para mí cuando me sucediera algo, la seguridad de que no ibas a fallarme, todo eso te lo agradezco.

Quizá el exceso de atención y cariño pudo asustarme. De un momento a otro comencé a enfriarme y me hice a la idea de que este amor que sentíamos era fuego que algún día tendría que apagarse. Ya fuera por voluntad de alguno de los dos o por factores ajenos a nosotros. No pude soportar la idea de que algún día me dejaras, sabemos que después de las rupturas, el corazón tarda un promedio de ocho meses en sanar.

No soy fuerte, no podría pasar ocho meses luchando con tu fantasma. Fue el miedo a perderte, el mismo que me impulsó a dejarte. El miedo de comprometerme más, el miedo de perder la razón por este amor que me tenía poseída.

Y fue así que un día me marché, empaqué mis cosas y me largué. Te pido disculpas por desaparecer así de tu vida. Perdón por no haber tenido el valor civil de verte a los ojos y despedirme. Decir adiós me rompía el corazón, me aterraba hacerte daño y tenerte frente a mí sollozando.

Ahora analizo la situación y ¿sabes algo? Mi corazón se rompió desde el día que salí por esa puerta, te hice daño y probablemente lloraste por días. Todos mis miedos se hicieron realidad y probablemente sea absurdo y demasiado tarde para escribirte esta carta.

No puedo estar sin ti y quiero volver a tu vida, a tu lado, a tu hogar.
¿Todavía estoy a tiempo?

– Romi TO

Puedes leer la Parte I aquí.