Sábado por la mañana, recordé que Anhna se fue al Festival Nrmal y que Porter estaría tocando en algún momento de la noche, así que me hice a la tarea de encontrar y escuchar el álbum llamado Moctezuma, producto de la nueva alineación luego de la integración de David Velasco. Primera etapa de reconocimiento, sonidos menos etereos pero más maduros, tintes folclóricos y una lírica profunda.

Domingo por la mañana, me encuentro disfrutando de uno de los placeres de mi vida: aislarme del universo mediante mis audífonos y vagar por algún lugar público, en este caso, el supermercado. Segunda etapa de reconocimiento, una canción capta toda mi atención: Huracancún. La repetí por lo menos cinco veces, me atasqué cual junkie en una cita a ciegas con la caja fuerte de su dealer. Me perdí en los sonidos, en las texturas, cerré los ojos y me dejé llevar por el pasaje instrumental que me envolvió en sus brazos, me llevó por los aires y me dejó caer.

Durante el resto del día pensé en los cambios por los que pasamos a lo largo de la vida. Cuando Juan Son se separó de Porter pensé que era el fin de la banda, sin embargo David Velasco llegó y en conjunto con Bacter, Fer, Villor y Chata evolucionaron para dejar de ser individuos y convertirse en un ente que navega en una sintonía uniforme y prometedora. El día de hoy atravieso un periodo de cambios importantes en mi vida y el hecho de encontrar a un Porter renacido después de que todo parecía perdido me hace pensar que nada es imposible.

– Deschannel

PORTER