Ya no estás.
No tengo dirección.
Todo parece un sueño.
No siento mi cuerpo, pero sé que duele.
Todo alrededor es extraño.

No sé qué hacer.
El mundo no para.
Me exige que me mueva.
Las situaciones se ponen más demandantes.

Manejo, sin dirección exacta.
Atrás del volante, pienso en ti.
Veo el entorno pero no pongo atención.
Piso el acelerador al ritmo de la canción.
Siento cómo mi corazón late con el ritmo.
Quiero escapar de mi realidad.

Durante seis minutos y medio, estuve donde quería.
En la nada, a obscuras y tratando de no tener la imagen del accidente en la cabeza.
Me sincronicé con el momento, el espacio y la música. Estabas ahí.

– Nh