Cuando recién empecé a escribir en una revista para mujeres nos preguntaban seguido si era una organización feminista. Yo respondía que no, y cada vez reafirmo mi respuesta, porque lo que desde un inicio hicimos fue simplemente hablar de lo que conocemos: del ser mujer.

Así con ese tinte viene la voz de Marjane Satrapi, una iraní nacida en Teherán en 1969 que decidió narrar las cosas desde su perspectiva y hacer una de las mejores películas animadas que he visto.

Persépolis se disfraza de la historia de una mujer aunque en el fondo es una crítica, una lupa a la revolución iraní, al gobierno islámico, al infierno que vivieron las familias y la misoginia que aún se vive en el país.

La música es cómplice de esta revolución personal; Marjane cantaba a escondidas un himno de libertad y fuerza, se acercaba a la juventud de otra cultura que estaba en guerra con lo normalizado.

Cuando uno habla desde sus vivencias sociales sin trabas ni filtros le da tanta fuerza a su voz que se convierte en una crítica, y es entonces que nuestras historias de lo cotidiano se vuelven política.

– Cotton Mouth