“What did you do last night?”
Oh, I was out so late, now I’m so tired.

Angélique.

El retrato de una silueta gastada de 60 años. Una vida transcurrida bajo las luces de neón de un cabaret. Ella, el objeto de deseo de seres hambrientos de carne humana. Vive para el momento, busca compañía en las presencias equivocadas.

Angélique, Angélique. La historia de esta película no me conmueve por Angélique. Esta canción me revuelve las tripas porque me recuerda a mí.

I’m a party girl
See my eyes, throw a glance.
Can’t you see I’m a natural?

Life of a party girl, funny girl
Make you laugh, want me bad
Now I feel so much better

Su nombre. Dos sílabas. El sonido que cosquillea en mi lengua. Los fonemas que hacen que se me retuerza la espina dorsal.

Las notas de esta canción son tan similares a él. Bajas, desorganizadas, melancólicas, confusas. Azules y rojas, se difuminan con el negro de la noche.

In the back
Of a car
I just met them tonight and I feel like such a star

What’s your name
What’s your art
Nobody knows
About my broken heart

Salía de noche. Siempre de negro y con mi labial rojo.

Me gustaba ser mirada; me gustaba distraerme jugando con el deseo que despertaba en los comensales con mis gestos inocentes.

Las notas me desgarran porque me veo decayendo; buscaba desesperadamente en un lugar podrido por miedo a la soledad. Por miedo a enfrentarme a mi realidad.

– Cotton Mouth