Menos mal que mis viejos amores me dejaron algo bueno que escuchar.

Gracias a esos crushes, novios fugaces, y últimas decepciones, gracias por dejarme un playlist lleno de vida y batería de fondo, y no solamente un corazón roto.

Gracias por igual a los imposibles y a los que realmente me quisieron por enseñarme de música, por presentarme a Ian Curtis, a Bob Dylan, Alex Turner y a Jim Morrison.

Gracias por las madrugadas hablando de Rock, por la compañía en los conciertos, los discos prestados, gracias por compartir tanta vida y música conmigo.

Ahora repaso las canciones que descubrí con el tiempo y, más que traer melancolía, estimo el hecho de haberlas conocido.

Debo admitir que a veces me enamoraba más de su música que de ellos mismos

Gracias por The Smiths, The Who, Joy Division, The Killers, por llenarme el alma de canciones.

Extraño las conversaciones, las recomendaciones, el saber que algo tan profundo nos unía.

A mis viejos amores, gracias. Gracias por tan buena música.

A ustedes:

– Poly