Que la música nos aturda y nos envuelva es nuestro ritual cuando viajamos en auto. Este ritual es sólo nuestro, por alguna razón el resto del mundo no lo comprende, les gusta comunicarse con palabras, nosotros preferimos hacerlo con música.

De regreso a la gran ciudad es su turno de poner la música, Guilty of Everything de Nothing aparece. Este es un álbum que limpia mi piel, mi cabeza, y mis entrañas. El auto, la música, nosotros dos: es un momento que sólo puedo compartir con ella, nadie más lo entendería. Si tuviésemos que hablar lo haríamos gritando, pero no es necesario. Viajamos en una burbuja. Le tomo la mano, nada más importa.

La distorsión llena el espacio entre nosotros y nos une. Encierra nuestra historia. Los buenos ratos. Los no tan buenos. Nuestras mañanas. Nuestras peleas. Nuestras reconciliaciones. Nuestros silencios. Nuestros sueños. Nuestras alegrías. Nuestras caminatas nocturnas. Nuestros abrazos. Nuestros besos. Nuestras caricias. Nuestro mundo.

A lo lejos, al final del camino, envuelta en rojo, se encuentra la luna más impresionante que jamás haya visto en mi vida.

– Deschannel

 

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