La primera vez que fui a un “antro” fue en la universidad, no sabía exactamente qué esperar, sólo que había música, bebida y gente muy arreglada.

Después de esa noche lo que pensé fue: no estoy segura si me gustó, pero intentémoslo de nuevo.

Así pasaron más veces donde me divertía, el resto lo odiaba, como el ritual de esperar mil años afuera para que te “dejen pasar”, ver gente posando, arreglarme mucho, soportar tacones gigantes y vestidos que en la calle ni loca lo usaría, para que al final de la noche el glamour desapareciera, gente mirando a otra gente, fingir escuchar lo que la otra persona te dice aunque no escuche absolutamente nada y que todos estén cazando a alguien.

Al final me di cuenta que sí puedo ir a un antro, puedo divertirme, aún así es algo que prefiero hacer muy pocas veces al año, no sé, tal vez existan otros night clubs con un concepto diferente que sí me guste, ¡necesitaremos explorar!

Aún así hay cierta música de night clubs que me gusta bastante y puedo ponerla en mi casa y bailar en mi “antro privado”.

Let´s party tonight!!!

– Morada