Enero. Todos iniciaron bien el año y yo sigo con mis conflictos emocionales.

Chapa cerrada. Gato enfermo. Música de fondo.

Los últimos meses me la he pasado llorando, enferma, decepcionada y no sé si el desagrado ya llegó a su límite o quisiera jugar también a los “nuevos hábitos”.

Harta del mundo y decepcionada de la gente (y de mí) me quité la playera dramáticamente. La música, jugaba a la perfección y Nari, enfermo, me veía extrañamente. Me quedé en falda, bra y calcetas. Comencé a bailar al ritmo de esta banda, que a pesar de ser extraordinaria no es de mis favoritas, pero me hace sentir tan bien ahora, quizá por que no la ligo a ningún sentimiento absurdo.

Hay veces en que necesitas sentirte lejana de todo, hasta de ti misma, y para poder estar bien es justo lo que ocupo, verme patética desde afuera, reírme de mi misma y alinearme.

Me permití imaginar las luces neón en la habitación, Turner estaba sentado en la cama, cantando y tocando la guitarra. Yo bailaba y me sentía de nuevo. Las luces me mareaban un poco y tropezaba entre coros, pero me sentía linda. Por un momento paré frente al espejo y reí inmediatamente. Qué tonta por no haber visto todo esto, mi sonrisa es mucho más bonita cuando no hay lágrimas acompañándola.

Duré todo el disco bailando a mi ritmo, era como si me recargaran las pilas, como si Aimée hubiera llegado al rescate. La vida es mucho más bonita con música de fondo, y cuando hay música nueva; o música que aún no está ligada ninguna persona o sentimiento se disfruta muchísimo. Una, dos, tres canciones y comencé a darme cuenta de que todo lo que quería hacer estaba ahí, esperándome todavía. La foto, el cine, las letras, los viajes, Aimée que aparece cada que ando medio atontada.

Las luces desaparecieron con Alex cuando terminó la última canción, me tiré en la cama y hasta Nari parecía aliviado. Respiré profundo y ni ganas tenía de dormir. La adrenalina me seguía corriendo, y sonreía y me prometía hacer esto todas las noches, para sentirme bien pero sobre todo para no olvidar quién soy.

Disculpen las múltiples desapariciones de Aimée, a veces las tonteras vienen a seducirme, pero ando bien de vuelta y creo que esta vez no planeo dejarme ir.

Dense el chance de encontrar su canción, su música de todas las noches, la que no esté conectada a nadie más que a ustedes.

– Aimée

Fotografía: Sam Haskins.