Estuve fuera del país unos meses, como ya había estado fuera pensé que sería más sencillo esta vez porque ya tenía “experiencia”…Ajá sí. He vuelto y aunque todo cambia a veces parece que todo sigue de la misma manera, es una sensación extraña, de no pertenecer a ningún lado, ni estoy aquí y ni estoy allá.

Alguien me explicó que el proceso de readaptación es como meter tu mano a una pecera. Metes la mano con fuerza y el agua se abre, todo se mueve y los peces que están dentro no saben que está pasando sin embargo sienten el cambio y no saben cómo reaccionar,  después ya que entró tu mano todo vuelve a la normalidad, como si no hubiera pasado nada el agua vuelve a su ritmo natural, los peces ni te pelan y se vuelve a repetir el proceso cuando sacas la mano. Lo pensé y dije naah, pero entre los días pasan creo que mi mano se está metiendo a la pecera en cámara muy lenta.

Ayer después de algunas semanas de mi regreso, sentí cómo poco a poco el agua vuelve a tomar su ritmo normal y los peces vuelven a convivir conmigo. Saliendo del trabajo, pasó por nosotros “el buen Richard”. Manejamos sin dirección un rato o al menos eso pensé, mientras decidían a donde ir, observé las calles, la gente, el tráfico de la ciudad, tratando de ignorar la plática de lo mal que está el país, las próximas elecciones y cómo seguramente en otros países todo es mejor y en eso empezó a sonar una melodía familiar, de repente escuché:

“Acércate un poco no me hable de usted,

No seas ranchero mi rey,

Creo que tienes mucho que aprender”

¡Ay mi México mágico! “Young Folks” en versión banda por los Vikingos del Norte, la primera reacción fue decir “No seas mamón, eso ¿qué es?” y después de unos segundos los tres en el coche empezamos a cantar:

“Y tu sonrisa me provoca,

Súbete a mi troca,

Y con la música cachonda,

Nos hacemos un tattoo

Veníamos hablando en el coche de todos los problemas del trabajo, lo mal que está el país, los candidatos a gobernador y de repente esta canción hizo que todo desapareciera por unos minutos. Me recordó lo bonito y folclórico  que es mi país, que aunque todo esté del carajo siempre tenemos ese humor e ingenio para hacer que los problemas se sientan más leves y de lo mucho que extrañé estar acá y la compañía mis amigos. Se acabó la canción y seguimos nuestro camino en busca de tacos y chelas mientras seguía teniendo en mi cabeza “súbete a mi troca”

Dale play  y sin juzgar solo disfruta del ingenio mexicano.


-Nh