Las primeras veces, las malditas e increíbles primeras veces, supongo que siempre resultan intrigantes. No saber qué pasara pero sobre todo cómo se sentirá. Solo una, el resto será historia, es ahí donde reside toda su importancia.

La vida está llena de primeras veces, la primera vez que conduces un carro, tu primer concierto, tu primer viaje en avión, tu primer beso, mi primer beso.

Alguna vez han escuchado “Baba O’Riley” de The Who, los primeros segundos de la canción son un rush que recorre tu piel, la energía te inunda, tu corazón empieza a latir con el beat, y sin saber por qué lo haces, sonríes sin más, bueno así me sentía cuando besé por primera vez.

Como las notas de esa canción hay momentos de calma donde la melodía baja, se me asemeja al momento en que él se iba acercando a mí;  yo sabía lo que pasaría, había visto demasiadas películas románticas. Pero esta vez era diferente, esta vez era real. Más adelante en la canción, el ritmo va acelerando, como el momento en el que él se acercaba cada vez más a mis labios, y por fin llega ese punto en donde la batería estalla y ahí sus labios contra los míos, y ahí el momento que deseé por toda mi adolescencia.

La voz acompaña la melodía, o en otras palabras, sus manos en mi cintura acompañaban ese beso. Juro que fue magnífico, obviamente raro, disparejo, un poco torpe pero me hizo recordar de lo que están hechas las mejores canciones: de sentimiento.

Tal vez la próxima vez que beses a alguien deberías poner esta canción de fondo y ver que se siente