De nuevo sentir tu cuerpo, tibio y despierto, es como si el anhelo de la noche anterior, de olvidar todo y amanecer en otro lugar; otro tiempo, se hubiera cumplido. Pero no, los deseos no se cumplen, al menos no este, hoy no para ti, y para comprobar que hoy no es tu día de deseos cumplidos, está aquella arenosa sensación en los ojos, que te impide abrirlos, para despertar con la energía y ánimos de princesa de película infantil.

Sientes que ya no tienes tiempo, no importa cuánto madrugues, o hagas por adelantar las cosas que tienes que hacer… Las “cosas” que “tienes que hacer” ¿Te motivan, te emocionan? ¿Puedes sentir cómo los nuevos proyectos crecen en tu pecho, al ritmo de la vegetación selvática, llenándote de esa exuberante vivacidad y energía?

El interior de tu cráneo comienza a llenarse con sus frutos, y estas deliciosas posibilidades se agolpan en tu cabeza, hay tanta vida en tu cuerpo y mente, pero aun no es la suficiente como para salir de un salto de la cama.

Quizá no necesites de energía extra para salir de la cama, tal vez sea cuestión de escuchar la canción adecuada, algo como No Time de Allure, y tal vez descubras que jamás tuviste tiempo. Pero sí, todo por hacer y nada por esperar.

– Mostrencat