Estar enamorado es como escuchar a tu banda favorita, es como tu canción preferida, esa que cantas a todo volumen con todas tus fuerzas. No temes darlo todo porque sabes que nada te mueve como ella. Tu piel se pone chinita y tu corazón empieza a latir, dentro de ti todo se siente bien, nada más allá fuera importa: estás solo tú y esa canción (esa persona especial).

O como esa balada melancólica del disco que sabes que te afecta cuando la escuchas, que desearías que no, pero la sientes tanto que puede llegarte a romper por dentro, puesto que expresa lo que vives en ese momento: decepción, coraje, tristeza, melancolía, etc. Pocas personas o canciones te afectan de un modo que te vuelves pequeñito y en tus ojos no para de llover. Quién sabe qué tendrán pero dan justo en nuestros puntos débiles.

Estar enamorado es como escuchar a tu banda favorita: no quieres que nadie más la descubra, tienes miedo de perderla, que nada vuelva a ser lo mismo. En otras palabras tienes celos, se vuelve difícil compartir. Sabes que tiene algo especial y único, que deseas que solo sea tuya, que ese sentimiento solo te pertenezca a ti. Que ese vínculo solo exista entre ustedes dos.

Querer escuchar ese disco todos los días, aprenderte sus letras, conocer al derecho y al revés lo que hay en él, descubrir sus secretos, sentirlo como nadie lo hace, disfrutarlo, vivirlo, amarlo. Es como cuando te enamoras, solo existe una persona que provoca de todo dentro de ti: amor, tristeza, dolor, enojo, admiración, pasión, felicidad.

Cuando encuentras algo que amas o te apasiona tanto, una persona o un grupo de música, la defiendes a toda costa, no dejas que nadie lo menosprecie, sabes lo que vale y el mundo debería reconocerlo de igual manera.

En fin, es como escuchar el repertorio de canciones de tu banda favorita.

– Poly