¿Les ha pasado que les encanta una canción pero no saben el nombre? Me suele suceder con las canciones ochenteras, soy una chica de los noventa y me gusta esa década, pero ¿qué me dicen de los 80? Los amo. Cabello despeinado y con volumen exagerado, moda de locura: encanta rápidamente, cine experimental y, por sobre todas las cosas, música que se volvió legendaria. Verdaderos clásicos que trasciende.

La música ochentera es lo mío, pero a veces es difícil encontrar los nombres de las rolas que escucho cuando voy por las calles. Sé que existen programas como Shazam, pero c’mon, uno no va todo el tiempo con el celular en la mano, siempre hay ruido y muchas veces no te da tiempo.

Tengo un amigo que rebasa los cincuenta años, es un rockero de corazón y la música es su absoluta inspiración de vida. Lo digo en serio, sólo vive para escuchar música, hablar de música, vivir la música. Por supuesto que le he pedido prestados sus vinilos y he pasado horas, de las mejores de mi vida, reproduciendo esos viejos LP’s que hace ya varios años sonaban sin parar en las fiestas universitarias.

Un buen día, llegó a mis manos, gracias a mi amigo, un acetato con grandes éxitos de los ochenta. Lo abrí, alcé el brazo de la tornamesa, lo coloqué con el cuidado que suelo tomar siempre que toco un disco, puse la aguja sobre el disco y la magia comenzó. ¡Es esa canción! Sonó el saxofón, quedé extasiada y tomé rápidamente la funda; era Who can it be now? de Men At Work. ¡Sublime!

Subí el volumen hasta topar y me tiré al sofá para disfrutar la vida.

– Romi To