Me gustan muchas bandas, en realidad nunca he contado cuántas son. Sin embargo, me considero fan de aproximadamente diez, las sigo desde hace varios años y les he dedicado absolutamente todo dinero que cae en mis manos. En mi top ten, por llamarlo de alguna forma, se encuentran The Rolling Stones, Pink Floyd, Radiohead, etcétera; pero hay una que quizá no sea la que tenga el mejor sonido o la trayectoria más larga, pero se convirtió en mi favorita para siempre y es Coldplay. Los escuché por primera vez a principios del 2000 y quedé cautivada, con sólo escuchar una rola de ellos corrí a la computadora y comencé a investigar todo lo que pudiera de ellos. Comencé a ahorrar hasta el último peso que mis padres me daban para los recreos hasta que por fin pude comprarme Parachutes. Los escuchaba una y otra vez, sin parar, quería aprenderme todas las letras para cantarla junto a ellos. Dos años después volví a juntar unos pesos, esta vez tuve la ayuda de dos amigas de la secundaria que también le entraron a la cooperación y así fue como pude comprar el A Rush Of Blood To The Head. Aún recuerdo como si fuera ayer la primera vez que lo escuché en mi pequeño estéreo; estaba sentada frente a la bocina recibiendo el sonido de estos cuatro chicos y enamorándome cada minuto más de su precioso sonido. Me enteré que vendrían a México pero yo apenas tenía 13 años, era muy pequeña para viajar sola a verlos y mis padres no podían acompañarme. Recuerdo que no me deprimí tanto porque sabía que tendrían que volver. Pasaron unos cuantos años y su disco X&Y vio la luz; junté mis pesos como de costumbre y corrí a comprarlo; meses después sacaron una reedición y por supuesto que también la compré. Yo sabía que ellos volverían y ahora sí los vería pero para mi desgracia, cuando los boletos salieron a la venta volaron y no alcancé ni uno solo (ya se podrán imaginar el drama). Pasé días enteros llorando, no quería comer, no quería salir con mis amigos, no estudiaba. Mis padres estaban realmente preocupados por mí porque yo no demostraba interés por absolutamente nada, se podría decir que fue la primera vez que viví una depresión. Todo me recordaba a ellos, en serio que la pasé bastante mal todos esos meses. Pasaron los conciertos y no me quedó de otra que intentar superar ese obscuro momento de mi vida. Pasaron otros años y salió su álbum Viva la Vida; sabía que tenían que volver. Una noche de noviembre del 2009 me encontraba chateando con amigos cuando la noticia de que regresarían a México salió publicada. Corrí, grité, brinqué y les conté a mis padres y hermana que al fin se había iluminado una chispa en el camino. No pude evitar derramar algunas lágrimas, esta era mi oportunidad y no la dejaría pasar. Llegó el día de la venta de boletos y me salí temprano de clases, lo único importante para mí era conseguir esos boletos y así fue, los conseguí y no podía creer que estaba a meses de escucharlos en vivo. Tachaba los días del calendario, escuchaba todos los discos y hasta entré a un concurso para conocerlos en el camerino. No tenía grandes expectativas de ganar el concurso porque pensaba que quizá todo estaba arreglado, pero no dejé de intentarlo y de molestar a todos mis conocidos con un e-mail para la buena causa.

El día de viajar a la Ciudad de México había llegado, alisté todas mis cosas y tomé el avión. Estaba viviendo en un sueño, llevaba años esperando para que al fin sucediera. Por la noche al llegar a casa de mi tía revisé la bandeja de entrada de mi correo y ¡oh sorpresa! ¡había ganado la entrada al camerino! Definitivamente no lo podía creer, estaba hecha un manojo de nervios y lágrimas. No sabía qué les diría, cómo sería ese momento, no podía siquiera imaginar cómo sería poder abrazarlos. El día llegó y como buena persona loca que soy me fui a formar tempranísimo al foro, allí conocí gente igual de loca que yo y que se convirtieron en grandes amigos hasta la fecha. Conocer personas que comparten el mismo sentimiento que tú es invaluable, es por eso que a todos ellos les guardo un cariño enorme. Llegó la hora de entrar y de correr, la verdad es que no sentía ni un poco de cansancio, saber que los vería me daba toda la fuerza necesaria para no cansarme. Dieron las ocho de la noche y nos fuimos a la puerta donde nos citaron para reunirnos con la chica del meet & greet, para esa horas yo estaba más que nerviosa y ansiosa de que el momento llegara. Entramos y a mí todo me impactaba, había una barra larga con comida y todo el equipo de producción de la banda estaba comiendo, yo intentaba disimular como que no me fijaba en todo pero me la pasé observando todo. Nos formaron en una fila y nos dijeron que ya venían, decirme eso es como: Romina, por favor, no te desmayes. Ellos ni habían llegado al cuarto cuando comencé a llorar y cuando al fin entraron abracé primero a Chris, luego a Guy, Jonny y Will, fueron minutos que yo sentí como segundos. Los chicos nos regalaron un disco que venían obsequiando a todos los que asistían a su gira, por supuesto que ese disco lo tengo resguardado. Después de eso nos fuimos al concierto y todo fue como lo siempre lo soñé.

Todo lo que he pasado por esa banda la ha convertido en mi favorita y habita en el centro de mi corazón. No importa cuantos años pasen o que transformen su sonido de forma drástica, el cariño es tal que vivirá para siempre. Este año volvió a sucederme algo mágico y todo gracias a ellos, me reencontré con mis amigos, hice nuevos, viví la experiencia de perseguirlos por los hoteles hasta que al fin conseguí el autógrafo de los cuatro y lo mejor de todo es que me divertí como nunca. A veces los sueños tardan años en hacerse realidad, pero cuando te fijas un objetivo, tu cuerpo y mente caminarán hacia él cueste lo que cueste. Nunca dejes de intentar algo que deseas con toda el alma porque si no se pudo a la primera, seguramente habrá otra oportunidad.

. Romi TO