Hoy les platicaré un poco sobre Rod Stewart, ese músico británico conocido por su participación en The Jeff Beck Group y la banda Faces. Stewart es ese artista de aspecto coqueto, con voz rasposa y carisma innata, que conquistó a chicos y grandes en las décadas de los sesenta y setenta. Estoy segura que más de alguno de ustedes sabe de quién estoy hablando, si de plano no les suena el nombre, corran a preguntarle a su madre, apuesto que ella suspiró por Rod cuando él solía salir a escena con leggins de cuero ajustados que marcaban las curvas de su cuerpo.

Rod Stewart nació en Londres y desde pequeño fue un chico hambriento de música y fútbol, por suerte para nosotros, él optó por dedicarse a la música, integrándose en 1962 a The Ray Davies Quartet que posteriormente se transformaría en la célebre banda The Kinks. Su paso por mencionada agrupación fue breve, integrándose posteriormente a la banda de Jeff Beck para después unirse a Faces donde compartía camerino con el Rolling Stone, Roonie Wood.

Rod Stewart quería brillar solo y en 1969 decidió despegar su carrera en solitario, periodo en el cual interpretó covers a Bob Dylan, Elton John, The Rolling Stones y The Small Faces. Su carera iba viento en popa y sonaba fuerte en las estaciones de radio del Reino Unido y América.

Ya entrada la década de los ochenta, Rod Stewart lanzó uno de mis discos favoritos de la década Blondes Have More Fun; la música disco es la protagonista del álbum lo que lo hace un disco exquisito de inicio a fin para poner excelente ambiente en una fiesta. De los once temas, diez fueron compuestos por Stewart, dando lugar a un solo cover de la canción Standin´in the Shadow of love de la agrupación Four Tops. El disco, queridos lectores, es una verdadera joya que recolecta la sensación de ser joven en los años ochentas. Stewart se estaba divirtiendo mucho en esos años y contaba sus anécdotas en cada canción. El sencillo Da Ya Think I´m Sexy? abre la pista de baile para preparar nuestros cuerpos a las canciones siguientes.

Para Rod las rubias se divertían más en la época disco, y cuando el sencillo Blondes Have More Fun comenzó a sonar en la radio, cuenta la leyenda que las chicas de Nueva York y Los Angeles, corrieron al salón de belleza a hacerse el tinte permanente para no quedarse fuera de la diversión por ningún motivo.
Si son amantes de la música disco, seguro este disco lleva años en su colección, pero si no han tenido la dicha de escuchar este género, Blondes Have More Fun es un excelente elemento para iniciarse en esta ola que, aunque pasen los años, jamás dejará de estar presente en el final de cada boda o fiesta de quince años.

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