Por eso lo olvidaste antes de que te lo confesara. Porque las Lagunas cubren todo.

Pizza y chelas en viernes, alcancé a decidir. Ya estaba resonando el cielo advirtiendo la lluvia nocturna y yo iba a casa. La cartera se vaciaba. Al día siguiente tenía un compromiso y necesitaba retener todo el efectivo que tuviera. El hambre me ponía nervioso y me inquietaba tener que volver a utilizar la tarjeta de crédito en esa pizzería famosa. Pero lo más inquietante,  lo más incómodo era ver todas esas parejitas y familias dentro del establecimiento compartiendo todo. Si no puedo terminarla solo siempre puedo desayunar pizza fría, pensé. Para otros la compañía. Para otros la compañía de Laguna.

Oh young boy don’t shed no tears.

Salí caminando con mi seis de cerveza oscura y la estorbosa caja de pizza. Deberían de inventar una caja más compacta, reproché. Fuera del establecimiento observé un jardinero viejo descansando tal vez de su último servicio del día, pensé en compartirle una rebanada y que para nada me importaba que sus manos llenas de tierra se acercaran a la caja abierta, pero no lo hice. Con el orgullo que me cargo si fuera jardinero no aceptaría ninguna “limosna” y menos de un tipo como yo, preferiría comer la tierra de mis uñas, me dije. La historia real es que me dio pena ofrecérsela pero siempre ando inventando historias. Seguí camino a casa.

You know I’m just a little souvenir.

La lluvia ya estaba pisoteándonos. Maldita Laguna, nunca se dio cuenta. Divisé a un señor paseando su perro por el malecón en sentido contrario al mío, no era el único caminando bajo la lluvia. ¿Alguna vez Laguna se había dado cuenta de lo que sentía por ella? La lluvia se volvió incontrolable, volví a ver al señor corriendo de regreso con una sombrilla y su perro cargado en el otro brazo. Atravesé la calle y me senté bajo un árbol del camellón que me protegió de la lluvia. Abrí una cerveza y arranqué una rebanada. Laguna había llegado tiempo atrás a la presentación de un disco de una banda local en el centro. La había invitado por Messenger sin conocerla, no la esperaba aquella noche de lluvia. Le invité unos tragos, era lo menos que podía hacer por acudir a la invitación de un desconocido de rostro conocido. Nos movimos a otra fiesta después de la presentación. En el transcurso de la noche Laguna había intentado besar a un par de amigos y a más de un par de amigas en la boca, me atraía tanto la forma en que se maravillaba de las personas.

All that fascination, all that, all …

Seguía empapado bajo el árbol y a pesar del frío las calorías de la cerveza helada me nutrían más que la comida chatarra, ese calor. Perro de agua con sed.  Sentado, los autos aceleraban por mi izquierda y aparecían también por mi derecha a gran velocidad, me importaba poco que alguno pasara sobre los charcos que se acumulaba a las orillas del camellón y me chicotearan en la cara.  La tercera parada en la noche que la conocí fue mi departamento. No nos quedamos solos. Como siempre habían llegado los sobrevivientes. Así llamaba a mis amigos, perros necios que aúllan hasta el amanecer.  Laguna, oficialmente estaba vencida, y fue entonces después de haber vomitado que finalmente me besó. Claro que lo olvidó por la mañana, por eso la llamé Laguna; esa pequeña ciénaga que olvida todo cuanto moja. Somos menos que ese pequeño pedazo de tierra que se seca al sol después de ser bañado en su orilla. Lagunas mentales. Estaba empapada de cerveza y le ayudé a desvestirse en mi cuarto, le puse uno de mis pants viejos que le quedaban horribles y le cerré la puerta. Un hermoso desastre. Salí aullar con mis amigos.

As sweet as your kiss can be

No conozco la lluvia de esta ciudad. Hasta hoy lo hice. Seguí camino a casa con un par de refugios más. Me perdí. Llegué a casa. Me quejé ¿Por qué nunca se lo dije? Por la mañana desperté junto a ella en esa ocasión. No cogimos. Desayunamos. Pasamos la tarde juntos. Era el momento de decirlo. Se fascino tanto con una pulpa de tamarindo que le dolió el estómago por comer tanto, era una niña. Yo siempre tengo dulces. Se bañó. Se paseó desnuda por los cuartos. ¿Por qué la miré tanto en silencio? Entonces, lo más terrible sucedió “-You’ll cry for me for sure.” Las notas venían de su voz o al menos eso creo. Siguió cantando mientras secaba sus cabellos. Cuando me miraba yo fingía que miraba el techo de la pieza boca arriba en la cama.

You know my heart belongs to me.

Escurriendo, por fin entré a casa con la estorbosa y mojada caja de cartón. Pensé en el señor con su perro. Pensé en el Jardinero. Pensé en mi cartera. Pensé en la cita de mañana. Pensé en Laguna ¿Qué museo estará visitando? ¿Qué mujer estará fotografiando? ¿Qué estará ilustrando? ¿Seguirá extrañando su pueblo? . Vimos pineapple express en mi departamento una vez, es malísima no sé por qué reí tanto.  También le regalé una nochebuena. La invité a cenar esa Navidad. Salí con ella más de un mes  ¿Se habrá dado cuenta pero no sentía lo mismo? Me fui de vacaciones una semana y cuando regresé ya no estaba sola.  Seguro es feliz viviendo con su bato. Como todas las historias que conozco. En fin, envolví la pizza que sobró con aluminio. Seguro desayunaría tarde. Suspiré por haber perdido algo que nunca tuve una vez más.

-delperrosinlengua