“Todo lugar necesita una ventana en contacto con el exterior”
-Ernest Neufert

Me gusta describirme como una turista de cafeterías, me gusta salir a caminar y encontrarme con alguna cafetería bonita o un lugar interesante para tomarme un café o té chai y de paso un pequeño respiro.

Mi lugar predilecto para sentarme siempre será detrás de la ventana que mira hacia la calle, donde puedo ser testigo de las historias transeúntes que fluyen justo enfrente de mí, es como si la vida siguiera corriendo y la viera pasar, mientras yo descanso en un intervalo de ésta.

Recuerdo haber visitado muchos lugares bonitos, llenos de vida por dentro y por fuera, es una de las cosas que más me alegra hacer; recuerdo llevar mi cuaderno y dedicarle unas líneas a los pensamientos que ese día en mi mente surgían.

Me emociona saber que existe un mundo detrás de la ventana, que después de haber tomado un respiro de éste, puedo salir y sumergirme en él de nuevo.

Quién sabe, ahora puedo ver el museo de la ciudad, pero en un futuro puedo estar viendo la Torre Eiffel o La Habana.

Canta para mí en el fondo de la cafetería esta canción y termina por completar una bella tarde de otoño:

– Poly