Todo está bien. Me repetía mientras el aire me despeinaba por la ventana. Al lado mío estaban Daniel y Amilcar. Teff manejaba. Me daba cuenta cómo los viajes en carretera me hacían sentir libre.

Veía el cabello de Teff revolotear de un lado a otro y el silencio se adueñaba del coche. El sol nos pegaba rico, y el aire era cálido. Entonces, como anillo al dedo, la canción adecuada para el road trip, para el momento que nos acompañó toda la tarde y se volvió el viaje mismo.

Hoy llegué a casa pasadas las diez y, al acostarme en mi cama, tenía unas ganas inmensas de ponerme a crear. De esas veces que quieres agarrar la cámara, que quieres escribir, que quieres comerte al mundo. Las últimas experiencias me llevaban a este sentimiento.

Por primera vez en mucho tiempo, no tenía problemas dando vueltas en mi cabeza, tenía cosas disfrutables, dejaba todo el caos de lado, como con la certeza de que se resolvería. Me puse a recordar el viaje al Aserrín que tuvimos hoy, el lago, las sonrisas de mis amigos, las cosquillitas de las emociones nuevas.

Mi vida ha dado muchas vueltas últimamente y de pronto, cuando se para un poco a tomar respiros, me doy cuenta que estoy en el lugar indicado, con la gente indicada, que todo está bien y estará aún mejor.

A veces creemos que los cambios son malos, que nos derrumbarán, pero en realidad nos llevan a cimas distintas, con vistas preciosas. La canción adecuada venía y la tarareaba mientras recordaba el cabello de Teff y los colores que se veían como una escena de película de verano, la sensación de estar disfrutando de nuevo. Los problemas se hacían más chiquitos. Dani estaba sintiendo de nuevo, no se estaba preocupando, estaba viviendo lo que debía en el momento en el que estuviera, y eso la pone creativa.

Retomo entonces todo aquello que me gusta hacer, que quiero hacer, y pongo esta canción todavía para recordar que los problemas van y vienen pero que lo que está en medio es totalmente disfrutable. Tuve un fin de semana de experiencias de este tipo, porque me permití ver todo desde otro lado. Escuchen y traten de sentirse cómodos, cierren los ojos y recuerden lo que tienen alrededor: es mucho más grande que cualquier preocupación.

Alguien me dijo una vez que todo estaba bien, que todo estaría bien. Y hoy me doy cuenta que es cierto. Que es mejor disfrutar y ocuparse, pero sobre todo, sonreír y no perderse de momentos, del tipo que sean.

Me quedé dormida con una tranquilidad que hace mucho no sentía, feliz de lo que vendrá.

– Aimée