¡The Rolling Stones vienen a México! La noticia me cayó como balde de agua helada. Hace un mes me quedé sin un empleo, podríamos decirle, estable, ahora tengo que ser una freelancer y arriesgarme a tomar decisiones por las que no solía optar. Debo moverme para conseguir clientes, documentarme más sobre diversos temas, hacer negociaciones con empresas. En fin, mi vida dio un giro inesperado y ahora debo esforzarme al triple para ganar dinero.

Y es justo ahora cuando se anunció el regreso de sus Satánicas Majestades a nuestro país, ¡una noticia de ensueño! Juraba que nunca regresarían, que no tendría la oportunidad de verlos. Me emocioné y al mismo tiempo que sentí cierta aflicción. ¿Y si los boletos salen muy caros? ¿y si no junto para el boleto de avión? ¡tengo deudas que pagar! ¿qué hago? Todos esos pensamientos cruzaban mi mente cuando se abrió la posibilidad de ver a una de mis bandas favoritas de toda la vida. Inmediatamente le mandé mensajes a mi hermana para darle la noticia, hice cuentas, revisé los bolsillos de mis jeans, vamos, todo dinero cuenta a la hora de juntar para los boletos de un concierto.

A los dos días anuncian los precios, ¡oh, Lord! Precios de locos, pero claro, son la banda más grande en activo sobre el planeta Tierra, ¿qué me podía esperar? Fui bajando lentamente la mirada y asimilé el panorama: c´mon, hay boletos baratos, keep calm, Romi, puedes lograrlo, y justo en ese momento, ¿que la preventa no será para Banamex? Esto sí que no puedo manejarlo, sólo soporto a ese banco por las preventas y que en una de las más importantes no los toman en cuenta, vamos mal. Pero intento conservar la calma, mi hermana maneja la tarjeta del banco participante así que intentaremos saber cuál es su línea de crédito.

Me gustan los conciertos, miento, los amo. Toda la adrenalina que he experimentado asistiendo a ellos no la encuentro en ninguna otra cosa. Entonces medito lentamente: realmente quiero ver a los Rolling, estoy consiente que ya no regresarán a México, probablemente sea su última gira y de verdad no me imagino el hecho de no atestiguar ese evento histórico.

¿Lograré ahorrar dinero?, ¿podré comprar el boleto?, ¿conseguiré dinero para el viaje? No sé las respuestas, pero de algo sí estoy convencida: daré mi mejor esfuerzo para estar en el Foro Sol el 14 de marzo de 2016 y poder gritar “It´s only rock n´roll but I like it”.

– Romi To