Perder a alguien de la nada es bastante shockeante.

A veces sigo sin creerlo, creo que lo voy a ver cuando salga de mi casa o cruzando la calle, su coche está estacionado afuera de su casa, señal de que sigue por aquí. Pero no, las cosas ya no son así, me cuesta creer que ya está en un ‘mundo’ mejor.

¿Cómo estoy? Bien – le dije.
¡¿Bien?! – Volteándome a ver con cara de no te creo un carajo.
Encogí los hombros y contesté –bueno ‘podría estar peor’…
A veces bien, a veces mal, a veces lloro, a veces solo estoy en stand by.

El sábado me avisaron, mi cerebro estaba negado a creerlo. Mi cuerpo estaba en pie, pero temblaba, no podía hablar, no podía articular algo coherente. Tenía que avisar a amigos de los datos del funeral y no quería. No quería confirmármelo a mi misma.

Eran las nueve de la noche y el funeral sería hasta las once. Me dejé tirar en mi cama y el silencio me taladraba los oídos, escuchaba a su hermano hablar fuera de mi casa. Para mi mala suerte, su hermano habla IDENTICO a él, era que no podía soportar sin querer asomarme a mi ventana cada 5 minutos.

NECESITO MÚSICA
Aunque no cualquiera, no quiero recordarlo con alguna canción, no quiero cantar, no quiero escuchar a nadie, solo quiero algo que rellene mi habitación.

Recordé a De Osos y la historia de cómo nació el álbum, así que corrí a mi computadora y le puse play, la mejor decisión. No necesitaba música de relleno, necesitaba algo que me llevara lentamente a la tranquilidad que buscaba.

No creo en las coincidencias, ya no. Creo que todo tiene una razón y una explicación. Poco a poco el álbum me dejó llorar conmigo, me dejó pensar, me dejó: dejarlo ir al menos por unas horas. Hasta que me avisaron que el funeral se cambiaba a la mañana siguiente. Acabé de escucharlo y le puse repeat, hasta que me quedé dormida.

Consideraba que ya había presenciado bastantes funerales, pero no. No me había tocado enterrar a un amigo, a alguien con quién crecí hasta ahora. Fue extremadamente horrendo, la poca energía que tenía se fue en tres días, y aún no me he recargado. Mis ojeras se van oscureciendo cada vez más.

Definitivamente creo que no hay instrucciones claras como receta de cocina para dejar ir, pero lo que sí creo es que entre personas que hemos experimentado pérdidas cercanas, podemos entender de qué se trata y sentir empatía, no necesariamente usando palabras. Arturo supo como musicalizar el momento y se lo agradezco infinitamente. Gracias por compartir tus instrucciones.

– Nh