A los 13 años las formas en las que podía conseguir música eran limitadas. Para ese entonces me había dado cuenta que mi gusto musical no empataba con lo que sonaba en las fiestas o en la radio; por suerte, mis papás compraban muchas películas piratas y, aunque la mayoría eran malas, empecé a abrirme las puertas hacia un novedoso mundo de sonidos.

Swing Vote fue una de esas cajas que por $15 me llevó a la banda Morphine. La historia no es muy buena, la trama gira en torno a un hombre que tiene el último voto para elegir al presidente de Estados Unidos y la mediocre vida que lleva en Nuevo México con su hija. En el desierto que es esta película, la actuación de Madeline Carroll es un oasis, junto con el sabor agridulce de las notas de In Spite of Me que acompañaba sus pasos desesperanzados.

Con buena música de la mano, aunque se esté en medio de la nada, no todo puede estar perdido.

– Cotton Mouth