La luz blanca se mete por la puerta, ya amaneció y no tengo intención alguna de salir de mi cuarto.

Se siente callado, parece que todos fueron a desayunar mientras yo dormía. No debe ser tan tarde, quizá las diez u once. Me quedo viendo al techo unos segundos y recuerdo la noche anterior.

Hay días que quisiéramos eliminar de la memoria, pero que sin duda son los que te generan más conciencia. Anoche las palabras dolían y recordarlas sólo hace que las lágrimas me inunden los ojos, pero hoy se sienten distintas.

Miraba al techo y lo escuchaba diciendo lo mismo de siempre:

–   Ya no te quiero.

Dos horas después nos besábamos y olvidábamos todo. ¿Por qué entonces esta mañana todo dolía más? Me dolía y segundos después me daban ganas inmensas de reír. Éramos totalmente patéticos, y la noche anterior lo demostramos.

Mi cuerpo comenzó a llenarse de ansiedad, pero igual no quería distraerme ni levantarme de la cama, quería sentir y resentir todo lo que había pasado, llegaba a conclusiones absurdas: que si ya no me quiere de verdad, que si lo dice porque está enojado, que si tiene un problema con la posesión y sólo quiere sentirme cerca, o que si estoy obsesionada con la idea del amor.

En realidad, nada de eso importaba, al final estaba en el lugar en dónde yo misma decidí estar. Comencé a bajarme del trip y entonces pensé que justo en ese momento debía lidiar con el sentimiento, alcancé la laptop y puse el disco que me ayuda a ir hacia adentro, que me hace reír mucho y llorar también, justo como ahora.

Angus & Julia Stone me ponen en el mood exacto del día y lo mejor es que me llevan a una escena en donde estoy conmigo misma y con mis sentimientos, donde me reconstruyo. Las primeras canciones me hacen llorar, pero después de drenar todo sólo puedo sentir que la única persona que me salvará de cualquier abismo soy yo.

Entonces comienzo a respirar mejor, a olvidar lo que sea que se haya dicho anoche, no importa, no si es algo que me hace sentir mal, por el contrario debo recordar que las decisiones son mías. Que si todo sigue o se repite es bajo mi consentimiento y que el sentimiento de vacío lo creo yo misma.

Dejé que el disco sonará completito, y cada canción ayudó a su manera, abrí los ojos terminada la sesión y me dispuse al ritual de todas las mañanas. Me di un buen baño, me puse guapa y me levante las calcetas, tomé el sombrero, las gafas y salí.

En el coche todavía puse una que otra de ellos, para darme más la sensación de que estar sola no es malo, entonces manejé hacia su casa con la decisión tomada en mi cabeza, me estacioné en la esquina para tener chance de pensar un poco más mientras caminaba a la puerta. Ya estaba ahí, cerré los ojos, tome un fuerte aliento y toqué.

– Aimée