Son las tres de la tarde, esto no puede continuar así. Tengo que dormir, comer, salir. Buscar un nuevo empleo, debo vivir. Necesito reconciliarme con mis familiares y amigos. Extraño mi vida, extraño tanto lo que fui cuando era feliz y no lo sabía. Estoy parada frente al espejo: tengo ojeras, la piel descuidada, el cabello despeinado. Al menos ya me conozco.

Por fin he abierto los ojos a la realidad, ahora, por primera vez, veo las cosas tal y como son. A tu lado mi vida fue una completa basura; tu autoridad, machismo y tu complejo de superioridad acabaron conmigo, me convirtieron en lo que siempre critiqué. Me convertiste en un parásito sin voz, una sombra de ti. Me alejé de mis seres queridos, me quitaste todo sin compasión. Te fuiste y te llevaste lo mejor contigo, dejándome hundida en la mediocridad y la depresión que construimos.

Ahora veo que los días a tu lado fueron los momentos más miserables de mi vida. La parte más ruin y lamentable de mi ser. La vida es triste, pero fue más triste vivirla a tu lado, amándote y entregándome por nada.

Hoy te mato, te acuchillo en el pecho y te borro de este mundo. No escucho tus gritos ni tus ruegos, te apuñalo sin compasión y a sangre fría. Tiro tus regalos, quemo tus cartas. Me deshago por completo de tu ropa, de tus recuerdos, de ti.

Hoy maté a un hombre, ya no existe ¿quién fue?

– Romi