Hace varios años conocí a un chico inglés que tiene un excelente gusto musical y además se graduó de la universidad de arte. Este chico disfruta compartir su gusto musical y es el tipo de persona que te envía enlaces, videos, y archivos llenos de música, la verdad es que agradezco a la vida por dejar que esas personas lleguen hasta mí, realmente albergan tesoros en sus computadoras.

El chico me pasaba música de todo tipo, desde jazz, blues, trip hop, reggae hasta salsa combinada con dance, él suele seleccionar lo que considera lo mejor y lo envía a sus amigos y contactos para difundir el arte de la música. Cada semana aparecían en mi cuenta de dropbox más de dos carpetas con los hallazgos de la temporada, pero de las más de cincuenta carpetas que este chico me envió, sin duda alguna mi favorita fue la que contenía el disco This Silence Kills de esa bella chica alemana llamada Dillon.

La primer melodía del álbum me atrapó enseguida y cada canción se iba poniendo mejor. ¿Cómo había pasado rato sin saber de esta chica? No lo sé, pero no estaba dispuesta a seguirme perdiendo esa hipnotizante voz. Alemania sí que esconde muy bien sus tesoros musicales, pero como mi amigo dice “lo bueno siempre saldrá a la luz” y él encontró a Dillon. Desde ese día se ha encargado de hacerla sonar en todas las computadoras de sus amigos, misión que también adopté y ahora la comparto con ustedes.

Si tienen amigos que les comparten buenas música, nunca los dejen ir, de verdad, ellos valen más que todo el oro del mundo.