Cada uno de nosotros tenemos música para lidiar con los duelos de la vida, para mi hermano siempre ha sido el rap. Al principio no lo entendía, pero poco a poco me fui dando cuenta de la complejidad del género y todo lo que conlleva hacer Rap.

Todos sabemos la situación del país, lo que está pasando, lo que pasó, y lo que puede pasar. Y creo que estamos divididos en tres, los que son indiferentes, los que hacen cosas a su manera y los que están dispuestos a todo. No juzgo ninguna de las posturas, pero en lo personal me parecía muy raro que no se escuchara música retratando la época que estamos viviendo. Hasta cierto punto me daba tristeza y coraje que muy pocos se expresaran públicamente con la música como medio.

Y pues cayó en mis manos para callarme la boca, el proyecto de Pedro y el Lobo, un compilado de canciones en honor a los desaparecidos de Ayotzinapa, sin pensarlo lo escuché, lo escuché y lo escuché. Es un sentimiento que no puedo poner en palabras, una mezcla de dolor, rabia, nostalgia y empatía. Todo con un toque de esperanza, raro pero cierto, el disco hizo que me pusiera chinita la piel y que corriera una que otra lágrima.

No tengo dimensión de procesar el dolor de todas las personas cercanas a los 43, y el hecho de que músicos alrededor del mundo se junten a crear música para reconfortarlos se me hace un gesto que va más allá de todas las emociones que uno pueda sentir.

Escuchando el disco, hubo una canción en especial que salto sobre las otras de inmediato. Caché un pedazo del final de la canción que no voy a olvidar.

“Que la tristeza se convierta en fuerza y que la rabia se transforme en resistencia”

Grushgrev cantando “Enseñanzas de Rabia”, me recordó a la época de duelo de mi hermano, toda esa energía de protestar, de sentir, de decir las cosas como son, directas y además con pocas palabras. Recordé como la música lo ayudó a autosanarse. Pienso que el objetivo del disco es ese, que cada quien agarre las canciones con las que se pueda identificar y les de el empujón que necesitan para poder seguir adelante.

La música puede ser un arma muy poderosa, sirve para recordar, para alzar la voz, para documentar y para expresarnos. Usemos bien el arma y pasemos la voz, protestemos pero a nuestra manera usando una de las pasiones más grandes que tenemos, la música.

– Nh