Estaba iniciando el otoño, días fríos pero soleados, de ese sol que quema. Saqué mis lentes oscuros de la bolsa y me recargue en la pared, lo esperaba. No estaba a la hora que habíamos quedado, así que decidí irme silenciosamente a contra esquina, quería verlo buscándome para después acércame.

“I feel safe,
I feel warm”

Lo vi llegar y estaba tal como lo había imaginado: chamarra de cuero negra, pantalones viejos, lentes de aviador, botas sucias, audífonos y claro, como siempre, un libro. Lo vi, sonreí y me dedique a observar su desesperación unos minutos.

“When you’re here, can I do no wrong?
I am cured, when I’m by you’re side”

Caminamos juntos hacia el parque, nuestras manos se rozaban, nuestros pasos pronto se sincronizaron. Se ofreció a cargar mi mochila, me negué. Parece que es tu caparazón, quítatela , me dijo en un tono mandón, soy una tortuga ninja, le conteste.

“I’m alright, yes I’m alright”

Nos sentamos en una fuente, después en una banca, platicamos de Murakami y sus cuentos cortos, luego, ya que nos íbamos, me dijo: te quiero abrazar, pero quiero que te quites esa mochila. Sonreí y volví a negarme. Siempre ten cuidado, pero no conmigo, ven déjame abrazarte bien.

“Careful where you stand, my love
Careful where you lay your head”

Lo acompañé a su destino y al despedirnos me tomo de la mano. Ven, te quiero dar algo, y saco un libro de su mochila, era el libro que me había estado leyendo por las noches. Lo vi con sorpresa, era su libro favorito, me dio un beso y mientras se iba dijo: guárdame el final.

Terremoto indeed.

“Oh now now
And careful where you stand
And careful where you stand”

-Nh