El título de esto es en realidad uno robado. Plagiado y algo mal traducido de una composición del nipón Isao Tomita. La historia en la que se basa trata sobre una colonia de humanos en un planeta llamado Soliaris (en algún lado del cosmos), del cual conocen algo muy parecido a nada: las investigaciones que se han realizado ahí han resultado en disparates, se encuentran inconclusas y quienes regresan para hablar lo que les ha sucedido ahí son tomados como locos…tal vez por el hecho de que parecen regresar de ahí con agudas crisis nerviosas. Vamos al grano: el inconveniente que no toman en cuenta quienes exploran en esta estación espacial es que el océano de plasma que cubre todo el planeta en realidad es un ser vivo que tiene su propia forma de razonar. Luego, este plasma viviente puede acceder a sus pensamientos, de tal forma que los estudia y además los vuelve inminentemente chiflados: accede a los recuerdos de estos personajes y reencarna a sus seres amados del pasado. No los hace alucinar, los reencarna: lo que resulta de esto son “copias” de seres humanos formados, no por átomos, sino neutrinos los cuales no pueden morir ni ser gravemente heridos. Pregunta al aire: si se ve como un humano, se angustia como un humano, recuerda como un ser humano (eso sí, reconstruido sólo a través de la memoria de un otro) ¿será humano? En mi escala de extraterrestre escalofriante, Soliaris subió muy por encima del  famoso Xenomorfo.

Ahora un poco de historia. Resulta que “The sea called soliaris” aparece en un álbum llamado” kosmos” (interpretado, grabado y producido por Tomita) está inspirada en una película rusa de ciencia-ficción (inspirada en una novela filosófica de ciencia-ficción polaca [inspirada a su vez, supongo, en una mala broma o estornudo de dios] escrita por Stanislaw Lem) dirigida por Tarkovsky.  En fin, un álbum, con un uso exclusivo de sintetizadores en los tempranos 1970`s.[1] En todas las grabaciones de este álbum se toman prestadas composiciones de músicos consagrados: desde John Williams, pasando por Strauss, Wagner y Bach. Son reinterpretaciones libres, que bien hacen uso de todos estos elementos para poder crear una imagen al escuchar. Podemos así escuchar a toda la maquinaria trabajar: secuenciadores, moduladores, osciladores, generadores de frecuencia. Huele a Moog por todas partes.

Se lee en algunos lugares que estamos en un punto en la historia en donde nos encontramos demasiado tarde para explorar la ignota América, aunque también demasiado temprano para ser exploradores del universo. Al respecto: ¿qué no hemos sido exploradores del universo desde que observamos hacia arriba, y vemos todo tipo de manchas y puntos que parpadean? No parpadean, nos guiñan el ojo. ¿Quién o quiénes? Hay una alteridad implícita (y no tan reconocida) en juego cuando decimos que queremos explorar el universo; así como la hubo cuando el europeo exploró América. He escuchado de diversos divulgadores de ciencia y astronomía quienes dicen que exploramos el universo para encontrar nuestro lugar en él. Sentimos que no tenemos lugar en el universo, y como mesmerizados por una curiosidad insaciable miramos hacia afuera, con nuestros telescopios (los cuales son también espejos) para encontrar, de entre todo, nuestra mirada sobre nosotros mismos: “En realidad no tenemos interés de conquistar ningún cosmos– nos dice el Dr. Snaut, uno de los personajes de esta película- lo que queremos es extender la tierra hacia sus fronteras. No sabemos qué hacer con otros mundos. No necesitamos otros mundos, necesitamos un espejo. Buscamos un contacto, pero nunca lo encontraremos. Estamos en la necia situación del hombre en la que se esfuerza por una meta que teme, y de la que no tiene necesidad: al ser humano le hace falta otro ser humano”.

¿De esto es de lo que hablará el venerable Tomita-senpai? A final de cuentas no se trata más que de imágenes poéticas, las cuales no mantienen precisa y solamente una forma de interpretación. En este sentido la música es más allegada a un misterio envuelto en un acertijo que a un instructivo o una receta. Ejemplos[2]:

  • Una famosa melodía conducida de una forma extraña por un robot (“Star Wars” Main Title);
  • Un Pegaso que aletea con sus alas a lo lejos, mientras el atardecer y el temblor de un planeta ocurren (Space Fantasy);
  • Una larga máquina locomotora de vapor andando de horizonte a horizonte con dos pares de neumáticos frontales y tres traseros (Pacific 231);
  • Ser empujado desde la tierra hacia el cielo, solamente para escuchar un ruido en la vacuidad del espacio (en donde no hay aire para transmitir sonido) (The Unanswered Question);
  • El puro e inocente corazón de una mujer que es abandonada sola en una cabaña en Noruega, quien espera fielmente el regreso de su infiel amante, quien a la vez retorna y la encuentra para siempre esperando (Solvejg’s Song);
  • La fotografía tomada de un piloto en las líneas de Nasca en Perú, datada de 1920, en donde a su cercanía se ve un aeródromo alienígena (Aranjuez);
  • Dos realidades: la civilización llevada a la ruina por su propia tecnología y su contraparte utópica (Hora Staccato).

El último con mis palabras: un personaje perdido en un planeta radicalmente diferente, en la tormenta de una neblina plasmática; a través de la cual se vislumbra una figura humana que a la distancia luce pequeña y borrosa, pero a la cercanía gigante y desnuda: es la figura de aquel familiar y extraño otro que nunca creyó volver a encontrar. Es a la vez de quien más teme y más ama. Ese le dirige la mirada con la exacta familiaridad en la que recordaba que lo hacía antes….(The Sea Named “Soliaris”)

Referencias:

  • Todo sobre Isao Tomita: isaotomita.net
  • Soliaris (1972), Andréi Tarkovsky: youtube.com/watch?v=x4ryPsjesk8

 

-Misael

 

 

[1] El álbum en el que aparece se llama “Kosmos” y apareció por primera vez en 1978

[2] Enseguida imágenes que el mismo Tomita describe respecto a lo que imagina. Entre paréntesis está el título de las obras de las que habla y de las cuales me tomé la libertad de mal traducir y parafrasear a mi gusto. De aquí F isaotomita.net/recordings/kosmos.html