“- ¿Te acuerdas?
– Sí, me acuerdo.
– Lo dices como si hubieras cambiado de sentimientos, ¿que ya no me quieres? ¡Dime que aún me quieres!
– Sí, te quiero.
– Repítelo, quiero estar seguro de que no estés mintiendo.
– ¡Te quiero, te quiero, te quiero! Y sé que tú me has querido siempre.”

Las vacaciones llegaron a su fin, en realidad yo podría decir que van empezando, o que incluso nunca llegaron. Mis días se volvieron iguales, todos derechitos, mi reloj a las 6:30 am, a veces unos minutos más u otros menos, da lo mismo, me he ido a la cama a la misma hora todos los días, nunca temprano.

Le envié un mensaje. Ella estaba de vacaciones, decía que las disfrutaba pero sólo comía ansias de que llegaran a su fin para poder evadir los días grises y reales de su vida. Le hablé con ganas de verla, molesta de las cosas que pasan, o sería mejor decir que no pasan entre nosotras. Ella solo me respondió que estaba bien y que necesitaba algunos favores, nunca mencionó que me extrañase o que quisiera desayunar conmigo, fue un poco doloroso, pero ya poco más de veinte años bastaron para saber que ella no me conoce. Me di cuenta el día que escuché por primera vez en mis audífonos Ella no me conoce de Austin Tv, yendo hacia ese trabajo que no me gustaba nada y sin embargo duré un buen tiempo, me gustaba reflexionar con música en el trayecto de la escuela al trabajo para poder comprender que aunque la vida muchas veces no me gustara, las cosas así eran y uno tenía que ponerse a la medida de las situaciones y dejar de esperar que ellas se pusieran a la medida de uno.

Hoy, vuelvo a escuchar la misma canción, no voy en el autobús, tampoco vivo con ella, ahora ya no voy a la escuela, ya no trabajo en el mismo lugar, ni siquiera puedo recordar cómo era yo, Ana, la que escuchó por primera vez esa canción, que desde entonces, no deja de recordarme que ella apenas me conoce, y que tal vez, nunca terminemos de conocernos.

– Space Oddity