Nunca terminaré de comprender mi epilepsia en el lóbulo temporal izquierdo. Qué extraña sensación de sentirse ajeno a este mundo; desapareces, te vuelves tan ligero como pluma de pájaro en un vuelo fallido. Todo pasa de un momento a otro, pasa tan rápido que no te das cuenta y no te da tiempo de correr ni gritar, simplemente te vas. Te vas como si no volvieses jamás.

Recuerdo la primera vez que sentí que mi cuerpo no era mío y que esta vida no era real, (todo sucedía dentro de mi cabeza, claro). Tenía 5 años y era algo difícil de explicar y sentía que no podía decírselo a nadie, aun así me atreví a decir lo que me pasaba. Sólo obtuve carcajadas acompañadas de un “estás loca”. Jamás volví a mencionarlo, pero mi cabeza me invadía.

Al paso de los años, mi lóbulo se puso “temporalmente” peor. Cada vez lo podía controlar menos. Eso me fue causando conflictos en mi vida personal y cuando intentaba tener una vida en pareja; salían corriendo y estaban aterrados porque no sabían cómo reaccionar ante algo así y la situación los sobrepasaba.

Después de vivir tantas situaciones confusas y no comprender que me pasaba, un día me encontré en ese lugar que me daba tanto miedo. Una silla llena de cables y cosas que pueden perturbar a cualquiera, se trataba de un electroencefalograma. Fue algo tan extraño, como si una máquina sobrehumana estudiara tu cerebro y todas las sensaciones que uno apenas alcanza a comprender.

Mi cabeza estaba llena de cables, podía escuchar el ir y venir de personas y médicos haciendo diversos estudios del complicado cuerpo humano. Las voces a veces parecían venir de mi cabeza. Así que cerré los ojos y me fui de nuevo (me fui de nuevo a mi cabeza y todo lo que pasaba y yo seguía sin comprender).

Cuando desperté, sólo podía pensar una cosa:

Close my eyes
And hold so tightly
Scared of what the morning brings
Waiting for tomorrow
Never comes
Deep inside
The empty feeling
All the night time leaves me
Three imaginary boys

Una y otra vez esa letra de The Cure en mi cabeza, nunca había comprendido del todo “Three Imaginary Boys” hasta que empecé a vivirlo en carne propia. Voces en tu cabeza una y otra vez, y sólo quieres pedir ayuda para no desaparecer: así era como yo estaba viviendo mi vida.

Pasó el tiempo y tomé anticonvulsivos, todo daba vueltas y se movía, pero ayudaron a que yo empezara a quedarme.

A esta hora de la vida; ya no tomo ningún medicamento. Bastó con empezar a entender mi propia vida para poder controlar mi cabeza. A veces todavía siento que me voy. Y simplemente dejo que pase, suena “Three Imaginary Boys” y comienza el viaje a mis adentros…

– Space Oddity

Fotografía tomada en mi último viaje a la playa. Es así más o menos como uno podría ver “la realidad” ante sus ojos con los cortos en el cerebro, sin saber qué pasa, sin reconocer nada.