Emprender un viaje más, para intentar mover todo aquello que comenzó a trabarse, tratar de hacer fluido lo estancado, desenmarañar los sueños, correr de la oscuridad, escapar de los viejos vinagres, de nuevo. Volver a sentir, la delicia de moverte, y avanzar ¿Hacia dónde? A quien le importa.

Correr en la noche, por las calles, no importan hacia donde se va, tampoco lo frio del ambiente, hay algo en la mente que suena y que vuelve tibia la madrugada, algo que parece provenir de recuerdos, que no se habían recordado, hasta este momento, algo suave y nocturno, algo que al comenzar a sonar, hace que la ciudad vuelva a dormir, y todas las calles y sus lugares, puedan ser tuyos, solo por un instante, solo por esta noche.

Una canción que haga sentir que tropezar no importa, nadie se divierte en una montaña rusa horizontal, algo que tal vez, haga menos ruidoso el eco de los sueños que, no son tuyos.

Algo que haga explotar, todo aquello que esta ávido de estancamiento, si, aquello que tiene malsanos sueños, revolcándose en el lodo, que adora estar en lo más profundo de la porquería, que se aterra con la sola idea de asomar las narices fuera de su fosa.

Y esa canción, que acompañe tan exquisito viaje, hacia donde sea que las piernas puedan llevar, existe bajo el nombre A stranger love de Classixx, su encantador sonido, ligeramente cósmico, llena la atmosfera de la ciudad, del camino, de la madrugada. Ahora las luces de la ciudad reflejadas en el cielo nocturno y nublado, hacen menos tenebroso ingresar en ella, tal vez la ciudad y sus habitantes no sean como en las viejas pesadillas.

– Mostrencat