Hoy me levanté temprano, descalzo fui a la cocina a beber un poco de agua, pensé que armar unos chilaquiles con huevo sería buena idea. Puse a Big Big Love en Spotify. Freir tortillas, asar tomates y chiles, mezclar, añadir un par de huevos, disfrutar. Por un momento pensé en poner algo en Netflix, prefiero seguir escuchando música.

Anhna me había platicado de BBL, la primera vez que escuché una de sus canciones pensé que se parecían demasiado a Foals y no los volví a escuchar en un buen rato. Hace poco sacaron disco, vi un par de reseñas con comentarios positivos, decidí darme otro chance con la banda.

Lo primero que pienso al escuchar Friendship es que estos dudes ya están en otro nivel, sé cómo se siente pero aún no sé cómo explicarlo, ¿sabes? Se percibe una cohesión en el sonido, siento que de cierta manera refleja la unión entre los miembros de la banda. Leí una entrevista que les hicieron, hacían un recuento de las personas que han pasado por el proyecto y las razones por las que se habían ido, la principal era la falta de compromiso con el proyecto. Creo que para que una banda avance, todos sus integrantes deben de estar en el mismo canal de creatividad y clavadez.

Escuchar Friendship tiene esa leve sensación de que algo épico está sucediendo. BBL nos entrega una obra compleja para acompañarnos en este viaje que se llama vida, es uno de esos discos que debes de darle varias vueltas para que tu mente se vaya abriendo un poco a la vez. Los sintetizadores se van adhiriendo a tu piel, la batería marca la velocidad de tus pasos, las atmósferas te envuelven y todo es amor, big big fuckin love.

Termina el álbum, termino de desayunar, llevo trastes al fregadero, acomodo cosas en la alacena, me preparo un café. Sé que tengo un día ocupado pero decido que sentarme y escuchar todo Friendship de nuevo es una buena idea. Realmente escuchar, sin distracciones, sin facebook, whatsapp, medium, instagram. Sentarme, escuchar y ser.

– Wilbert Enrique Berdeja