Sólo porque alguien no te ame como tú quieres,
no significa que no te ame con todo su ser.
– Gabriel García Márquez.

Amo a pocas personas en este mundo, pero a las que amo, las amo de verdad, sin cursilerías ni ridiculizaciones; sin exigencias ni demandas. Cuando las personas se van llenando de expectativas sobre los demás, sólo puede haber un resultado: fracaso.

Me he preguntado tantas veces por qué algunas personas que me han querido tanto –y a quienes he querido tanto- se han alejado de mi vida, llevándose buenos recuerdos y sentimientos bordados en la piel. Creo que por fin he obtenido la respuesta: querían que yo los quisiera como ellos querían ser queridos. Así, como un trabalenguas. Absurdo y tonto.

Mi manera de amar es sencilla: si te obligo a ver una película que me obsesiona, te estoy amando. Si te recomiendo música que escucho en la privacidad de mi hogar cuando me encuentro sola y sin nadie que interrumpa el ritual sagrado, te estoy amando.

Amo cuando te comparto mis chocolates, dulces y galletas. Cuando te regalo un libro y te pido que lo leas inmediatamente. Te demuestro mi amor cuando te mando un mensaje para salir a dar vueltas sin hacer nada en específico. Cuando lo único que quiero es cruzar palabras contigo sin importar el tópico.

Si te presto mis objetos más sagrados, entonces no puedes dudarlo ni un segundo: estoy locamente enamorada de ti.

Sabes que eres de mis amigos más amados cuando te molesto todo el tiempo, te insulto y, en mi vida hay una regla infalible: si te pongo más de tres apodos, significa que estás adentro de mi corazón y no podrás salir de él de ninguna manera.

Quizá mi manera de amar sea aburrida o hasta un poco estúpida, pero no voy a cambiarla y así los seguiré amando, aunque no se den cuenta.

– Romi To