Salgo a comer esperando relajarme un poco, el truco no es muy eficiente porque en menos de media hora estoy de regreso y el estrés sigue posando su peso sobre mí.

Música.
Música.
Necesito música que me ayude a enfocarme.
Fuckin estrés, te odio.

Spotify, amigo mío, muestrame el camino hacia la luz.
A Love Supreme de John Coltrane aparece, wink wink, me coquetea.
No hay tiempo para pensar, play.
Teléfono modo avión, mister Coltrane et moi.

Las cuatro partes del álbum se repitieron cuatro veces.
4 x 4.
Dos horas después regresé al mundo.
Universo simplificado.

Dicen por ahí que este álbum es una de las piedras angulares del Jazz, la obra maestra de Coltrane. Debo de confesar que más de alguna vez traté de escuchar las cuatro piezas del LP sin llegar a sentir ese clic que esperaba. ¿Qué fue diferente el día de hoy para que por fin lo entendiera? No lo sé.

Tengo la firme creencia que cada álbum tiene una forma idónea de ser experimentado. Un maridaje, por decirlo de alguna forma, con el cual se desprenden los sabores, colores y texturas encerrados en la música.

Quiero pensar que no necesito estar envuelto en estrés para apreciar A Love Supreme. Quizá si pongo el vinil una tarde sabatina, sirvo un poco de whisky en mi vaso y en el tuyo, un poco de lluvia afuera no estaría mal…o podriamos ir en mi auto, de noche, con las ventanas abajo, whisky en lata podría estar bien. O quizá mis audífonos y yo caminando por el centro de la ciudad un domingo por la mañana.

– Deschannel