Cuando tenía 16 años escribí la siguiente nota en mi libreta de textos:

Montmartre, 7:00 PM, 25/Sept/2018.
Es la cita que tengo conmigo misma en mi futuro cercano. Siempre he creído que es bueno trazarse metas, sin importar qué camino vaya a tomarse.

Hoy amanecí con esta sensación nostálgica que da la aproximación a la fecha escrita. Siento un enorme compromiso con esa nota, pues no solo es una cita del otro lado del mundo sino una cita con el futuro que debería tener según lo que deseaba a mis dieciséis años.

Mientras doy mi caminata mañanera, escucho “Carmensita” de Devendra y recuerdo lo que hacía poco había estado leyendo de él y me resulta absurdo que una persona tan talentosa haya empezado grabando su voz en un contestador telefónico. Caigo en cuenta que ahí estaba la diferencia.

Estaba agobiada porque la cita conmigo misma cada día estaba más cerca pero yo no estaba haciendo absolutamente nada para que sucediera, solo veía el tiempo pasar y me lamentaba por que creía que no lo lograría.

Todo el disco me acompañó en los pensamientos matutinos y me trajo de vuelta las ganas de ponerme a hacer lo que fuera necesario para estar en Montmartre ese día. Solo podía pensar en Devendra sentado en los cafés de París, grabando en donde fuera que pudiese para que su voz quedara en algún lugar.

Volví corriendo a casa y me alisté para las tareas del día, con una meta en mente y con “Mala” sonándome por todos lados. Ahora lo escucho siempre que quiero recordar que se debe tener incentivos, que uno se debe repetir cada día lo que se tiene como meta, como cuando él escuchaba a Caetano Veloso o a Billie Holiday y pensaba que quería ser como ellos, que ellos habían luchado para estar donde estaban y les permitía influir en su propio hacer.

Gracias Devendra, yo hoy quiero ser como tú.

– Aimeé